Una tos que no tendría que estar ahí interrumpe tu serie favorita. Te descubres un sarpullido en la piel ante el espejo del baño. Tus pensamientos vuelan de un lado a otro mientras tratas de concentrarte bajo la luz del salón. Das vueltas y más vueltas en la cama en busca de la postura adecuada. Esta serie de hechos cotidianos parece inofensiva. Pero, a la luz de algunas investigaciones, no lo es: son problemas asociados a la calidad del aire que respiramos en el interior de las casas, un aire que, por desgracia, inhalamos durante el 90% de nuestro tiempo, según estima la OMS. Eso convierte a los urbanitas de hoy en la 'Indoor Generation',