El economista Carlos Ocaña ha negado haber elaborado, total o parcialmente, la tesis doctoral sobre diplomacia económica del presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, en contra de lo que señalan algunas informaciones periodísticas, según un comunicado remitido este jueves a la agencia Efe. El propio Sánchez ha amenazado esta mañana con acciones legales contra los que le acusan de plagiar su tesis.

Mientras uno es joven, lo que hoy viene a ser por debajo de los 50, se puede permitir cometer errores de cierto calibre, algunos disparates ridículos y sobre todo ser un perfecto idiota. Luego, ya no. La conspiración publicitaria que presenta nuestra vida como un cuento infantil quiere mantenernos en el error, el disparate y la idiotez hasta la muerte. Y es el horror de morirse lo que está empujando en el mundo los movimientos neofascistas. Enfrentarse a este fascismo sonriente es trabajoso y agotador. Sin embargo, es lo que nos ha tocado. Nada heroico, nada simple.

Los méritos y las insuficiencias de esta exhaustiva biografía de Karl Marx —simplemente Karl para G. Stedman Jones— quedan de manifiesto desde las páginas introductorias. El profesor del Queen Mary College parte de reconocer lo que ante todo cuenta en Marx, “las múltiples ideas que desarrolló en un sinfín de textos notables”, su enriquecedora aportación a la teoría social del siglo XIX. A continuación introduce algo decisivo para la comprensión de nuestro Karl: contemplar “sus textos como intervenciones del autor en determinados contextos políticos y filosóficos que el historiador ha de reconstruir luego puntillosamente”. Es decir, Marx no