EL PERRO de Jota Linares (Cádiz, 1982) es malagueño. El cineasta lo acogió hace 10 años, cuando el animal era un cachorro de apenas un mes y él estudiaba en la Universidad de Málaga. Lo llamó Pumba, como el facócero de El rey león (1994). “Fue una de las películas que me empujaron a dedicarme al cine. Ahora sé que fue una elección apropiada, porque Pumba come como un jabalí”, bromea este realizador que ha estrenado su primera película en 2018. Animales sin collar está protagonizada por actores como Daniel Grao y Natalia de Molina, y fue producida por Beatriz Bodegas —productora de Tarde para la ira, que ganó el Goya en 2016—.

Miguel Ángel Silvestre se muere de sueño. Ayer llegó de Los Ángeles (“tuve que ir para una reunión con un director y me he quedado 15 días”, explica). Nada más aterrizar tenía un evento. Al volver a su casa el jet lag le desveló y ha llegado a la sesión fotográfica sin haber podido pegar ojo. Pero nadie lo diría. Ni por su aspecto ni por su humor. Incluso en estas condiciones es el tío más profesional, amable y educado que quepa imaginar. Cuando me ve aparecer en el Campo de Rugby de Alcobendas, donde Chus Antón lleva ya varias horas fotografiándole, saluda diciendo: “¿Qué tal, Iñigo?”, como si nos conociéramos de toda la vida.

Woody Allen ha desaparecido. Condenado al ostracismo tras las acusaciones de abuso por parte de su hija adoptiva Dylan Farrow, repudiado por muchos de los actores que han trabajado con él y gran parte de la opinión pública, el director ha caído completamente en desgracia; parece que su última película ni siquiera llegará a estrenarse y que es muy poco probable que encuentre el modo de hacer ninguna otra. Habrá quienes piensen que nuestro mundo así es un poco más justo. Yo, quizá llevada por mis debilidades, no puedo dejar de sentir que he perdido algo. Y querría expresar eso que he perdido en términos de gratitud.

La numerosa familia de la actriz Mia Farrow, expareja de Woody Allen, ha pasado de ser ejemplo de solidaridad a ser considerada una de las más peculiares de Hollywood. La actriz adoptó a 10 hijos y fue madre biológica de otros cuatro, pero los niños crecieron y con ellos los problemas. Dos de ellos, Soon-Yi y Moses, han publicitado años después la mala relación con su progenitora a quien acusan de ser una madre maltratadora. Otros tres han muerto en circunstancias extrañas. Y su excompañero cineasta terminó casándose con una de las hijas adoptivas de Farrow. Una mezcla explosiva que sitúa a esta saga familiar en el foco mediático de forma

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