El vídeo que muestra a Michael Jackson gastando cientos de miles de dólares en pocos minutos en una tienda de locas antigüedades

Cine
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Gastarse un millón de euros en cosa de minutos es posible si sabes cómo. Podría ser el título del peor libro de autoayuda de la historia pero es uno de los episodios clave en la vida de Michael Jackson. El cantante ofrecía, en el documental Living with Michael Jackson, una lección en vivo de lo que significa ser ostentosamente rico y se alejaba, un poco más, de su todavía legión de fervientes fans. A golpe de dedo, Jackson se adentraba en su tienda favorita de Las Vegas y señalaba todo lo que había adquirido bajo la atenta –y maliciosa– mirada del periodista Martin Bashir. Jarrones, cuadros, bolas del mundo y hasta juegos de ajedrez bañados en oro. Una fantasía kitsch solo apta para bolsillos privilegiados y que sería, sin él saberlo, el preludio de su decadencia.

Living with Michael Jackson, la película que sepultó la ya tambaleante integridad de una de las grandes estrellas de la música, está de aniversario. 15 años desde que el lado menos conocido de Michael Jackson viera la luz. Motivado por su amigo, el ilusionista Uri Geller, y visto el resultado de la mítica entrevista que Bashir hizo con Diana de Gales, el cantante pensó que exponiendo su día a día cambiaría su perjudicada imagen pública, tanto por culpa de sus excentricidades como por el escándalo de sus relaciones con menores. Para ello dejó que grabasen su intimidad durante varios meses. Una idea que pintaba bien pero acabó resultando muy mal.

Con la guardia sorprendentemente baja, Jackson fue dejando que Bashir se adentrase en su vida a lo largo de los ocho meses de rodaje. Le visitó en Neverland, hablaron de música, aprendió a hacer el moonwalk, compitieron en una carrera de karts y subió al Giving Tree –el árbol donde el cantante se inspiraba para componer– y en ningún momento vio venir al periodista. “Me dijo que él era el hombre que había conseguido cambiar la perpeción de Diana”, contaba tras terminar el documental. “Me convenció de que iba a ser el retrato más honesto de mi vida”.

Pero Bashir fue subiendo el tono de las preguntas hasta adentrarse en los terrenos que Jackson no quería pisar. Su adicción a la cirugía, la paternidad de sus hijos y, cómo no, la afición a compartir cama con los niños que visitaban su rancho. El estreno en 2003 fue un mazazo para el cantante. Escenas cortadas, declaraciones fuera de contexto y un retrato que dibujaba a un Michael Jackson terrorífico. Tal fue la repercusión que el propio Bashir terminó testificando en el juicio por abuso de menores. La estrella se apagaba pocos años antes de su trágico final y nadie, ni Jackson ni su entorno, pudo hacer nada.

Regis Gallerie, la 'tienda de golosinas' de Jackson

En la famosa escena del documental de Bashir, Jackson acude a una de sus tiendas favoritas. Se trata de Regis Galerie, un auténtico paraíso de antigüedades y rarezas situado en las galerías de The Venetian en Las Vegas. Rodeados por una multitud alucinada al poder casi rozar a su ídolo, el cantante va guiando al periodista por el interior del establecimiento, señalando durante varios minutos todo lo que ha ido comprando. “Esto, esto y esto, ¿esto es mío?”. Jackson ha gastado tanto que no sabe ni lo que tiene. Nunca habíamos estado tan cerca de lo significa ser estratosféricamente millonario.

Especializados en arte chino y japonés, Regis Galerie presume de tener la colección más espectacular de cerámica de Lladró, trabajos en cristal del mismísimo Tiffany, antigüedades francesas y una infinidad de esculturas, fuentes y demás parafernalia digna de coleccionista. O, al menos, de un coleccionista que adore los dragones de bronce a 7.000 dólares la pieza o un perrito Harvey que sostiene una rosa, también de bronce, por 6.000. “Nuestro objetivo es brindar una experiencia de compra única en el mundo”, afirman los responsables del establecimiento. Sin duda, un reto hecho a la medida de Jackson. ¿Quién podía haber imaginado que algo tan placentero para el cantante terminaría generándole tanto dolor? La mesura, desde luego, no formaba parte de su vida. Si todavía duda, eche un vistazo a los perritos y a los dragones.

Fuente El País - España