Arranca la nueva temporada del Gran Teatro del Liceo con la actuación de la Compañía Nacional de Danza (CND), que actuará desde mañana hasta el próximo lunes. La compañía presenta Don Quijote en versión de su director, desde 2011, José Carlos Martínez. Se trata de una de una gran producción que la CND estrenó el 16 de diciembre de 2015 en el teatro de la Zarzuela de Madrid y que presentaron en mayo de 2016 en el Teatre Auditori de Sant Cugat. La Orquesta Sinfónica del Liceo, bajo la batuta de Oliver Díaz, interpretará la colorista música de Ludwing Minkus que ilustra este ballet en tres actos. “Desde que el público catalán vio este

Me entusiasmó la adaptación que Rigola hizo de Tío Vania. Escribí: “Pureza, emoción, intensidad en vena”. Allí se reducía mucho el texto (y el espacio), pero el formidable equipo lograba atrapar y destilar los conflictos esenciales y nos daban el perfume de Chéjov. También quiero resaltar las recientes adaptaciones que Rigola hizo de El policía de las ratas, de Bolaño; su relectura de Ivanov, y el retrato de Pasolini encarnado por Gonzalo Cunill. Lamento decir, en cambio, que no me ha convencido la “versión libre” (y dirección) de Un enemigo del pueblo, de Ibsen, estrenada en el Pavón, con cinco intérpretes de probado talento: Israel

Nao Albet y Marcel Borràs son actores, músicos, bailarines, coreógrafos, directores, dramaturgos y, esencialmente, jugadores, trileros de lujo. Les encanta mover los cubiletes a toda velocidad y vacilar al público (¿dónde está la bola?) mientras arman relatos arborescentes, a la manera de Lepage o de los grandes prestidigitadores argentinos: Spregelburd, Llinás, Pensotti, Jakob y Mendilaharzu, etcétera. El mayor enemigo de Albet y Borràs es el exceso. Y el gran problema de los relatos arborescentes es que a la que te descuidas se te van de las manos. ¿No han tenido tiempo suficiente para armar su nuevo espectáculo, Falsestuff o la muerte