Hasta septiembre de 1939 en Venezuela los bancos comerciales podían acuñar monedas e imprimir billetes siempre y cuando tuviesen oro en sus bóvedas que sirvieran de respaldo y posterior a esa fecha, toda la emisión fue encomendada al BCV mediante un conjunto de leyes que pautaban claramente que para imprimir un billete el BCV debía tener como soporte activos de calidad, principalmente oro y divisas, prohibiéndose de forma taxativa el financiamiento al gobierno, por el peligro que ello representaba. Con altos y bajos, ese dogma permitió que Venezuela mantuviese tasas de inflaciones no solamente bajas sino también estables por más de

Y la ocasión, no era solo para celebrar regresando a Venezuela literalmente a recibir los laureles del triunfo, sino también para recorrerla de punta a punta, explicando en detalle las incidencias de un suceso que mantuvo en vilo la atención nacional e internacional por casi cuatro meses, pero sobre todo, para explicar, consultar y ganarse a los venezolanos para una estrategia alterna que debía concluir con el derrocamiento del dictador.

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