PARA Y. Z. KAMI, todas las caras son dignas de atención. “Todas me parecen interesantes e incluso diría que todas me resultan bellas”, empieza por decir tras abrir la puerta de su estudio neoyorquino, bañado en una luz poderosa e impregnada de un inexplicable tono sepia. El pintor iraní jura que no hay excepciones a esa máxima. “O tal vez solo la de Adolf Hitler”, matizará segundos después. Nació en Teherán en 1956 con el nombre de Kamran Youssefzadeh, que no tardaría en trocar por un seudónimo más llevadero. Pero ya lleva más de 30 años en Nueva York. Allí sigue pintando a diario en este taller pegado a su residencia en el barrio de

Las imágenes del cadáver de un recién nacido envuelto en un manto de oración judío en Jerusalén y de los cuerpos de dos jóvenes soldados cubiertos por mantas tras sendos atentados con armas de fuego han conmocionado a la sociedad israelí. Los vídeos de las patrullas del Ejército a pleno día en las calles de Ramala y de las redadas nocturnas en busca de sospechosos han devuelto a los palestinos los peores recuerdos de la ocupación. El repunte de las acciones armadas y de las consiguientes represalias, en las que cinco supuestos atacantes han sido abatidos a tiros por las fuerzas de seguridad, amenazan desde hace una semana con despertar una

“Esto no tiene nada que ver con coronas, carrozas o castillos”, suele replicar la reina Rania si se le pregunta por el boato de la monarquía, “mi compromiso es servir al pueblo de Jordania”. Cuando se presenta en el palacio de Buckingham con cuatro zarcillos por oreja en el cumpleaños de Carlos de Inglaterra, o luciendo un costoso modelo de Valentino en una gala del Met en Nueva York, la esposa de Abdalá II confirma sus aspiraciones a seguir siendo referente favorito de diseñadores y críticos de moda a los 48 años. Pero cuando condena al Estado Islámico –“mi islam no es así”, advierte– en un discurso en Abu Dabi o promueve proyectos para

La decisión de Airbnb de eliminar de su oferta los alojamientos ofrecidos por colonos en los territorios ocupados es una decisión positiva y apropiada. De hecho, lo único que hay que preguntarse es por qué no se tomó antes y por qué otras empresas multinacionales siguen beneficiándose de los asentamientos.

Australia ha reconocido Jerusalén Oeste como la capital de Israel, aunque el traslado de la Embajada desde Tel Aviv no se realizará hasta que no se concluya un acuerdo de paz, según ha asegurado el primer ministro, Scott Morrison, este sábado. 

La noticia titulada La represión secreta de Erdogan, que llega a conclusiones presentando como si fueran hechos contrastados las alegaciones de personas no identificadas, presenta una imagen distorsionada de Turquía.

Es ambivalente el balance sobre el 70º aniversario de las Declaraciones de Derechos Humanos de 1948, la americana, primero, y la universal, después. La gama de valoraciones la podríamos tener, acaso, parafraseando esa película emblemática de los spaghetti western, con Clint Eastwood, de 1966, entre lo bueno, lo malo y lo feo.

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