La advertencia lanzada por Naciones Unidas hace pocos días sobre la posibilidad real de que la guerra civil en Siria se extienda y se convierta en un gran conflicto regional con repercusiones mundiales no debería caer en saco roto. Sería un grave error de la comunidad internacional desdeñarla como si fuera un argumento alarmista que tiene por objeto simplemente llamar la atención sobre un conflicto que cumple su séptimo año.

La guerra de Siria toca a su fin. Lleva ventaja el eje oriental, la alianza entre Irán y Rusia que sostiene al régimen de Bachar el Asad, con la que finalmente se ha confabulado Turquía, y tiene las de perder el occidental —Estados Unidos, Arabia Saudí e Israel—, lastrado por la debilidad diplomática de Washington en el momento en que ya se explora la organización de la paz.

Tras convivir durante más de tres semanas con 3.500 toneladas de basura en Beirut, libaneses de todas las clases y confesiones se unieron para protestar contra la gestión del precario Gobierno. Acababa de nacer You Stink (Apestáis), una plataforma ciudadana para la que las basuras simbolizaban la corruptela de un Estado en perpetuo déficit a la hora de rendir cuentas a sus ciudadanos.

El reciente resurgimiento de protestas populares en Irán vuelve a poner en primer plano lo que muchos estudiosos, como Abbas Milani, denominan la paradoja de Persia. Es digna de atención.

La española Garbiñe Muguruza, número cuatro en el ranking femenino, ha avanzado este jueves a las semifinales del torneo de Doha al vencer 3-6, 6-1 y 6-4 a la francesa Caroline Garcia, número siete del mundo. 

Un juzgado de Estambul ha condenado este viernes a cadena perpetua a seis periodistas turcos por formar parte de la “estructura mediática” de Fethullah Gülen, al que se achaca el intento de golpe de estado de julio de 2016. Al mismo tiempo, otro tribunal estambulí decidió excarcelar al periodista Deniz Yücel, de doble nacionalidad turco-alemana, tras pasar un año en prisión sin cargos contra él. Sin embargo, Yücel, corresponsal del diario alemán Die Welt, deberá enfrentarse al juicio, pero lo hará en libertad condicional. La Fiscalía, que presenta por primera vez las acusaciones, pide entre 4 y 18 años de cárcel por “diseminar propaganda

El Kremlin ha reconocido que cinco ciudadanos rusos pueden haber muerto en un bombardeo estadounidense en Siria. "No se trata de militares rusos en activo", afirmó este jueves la portavoz del Ministerio de Exteriores, Maria Zajárova, que afirmó que en el ataque, que ahora están investigando, hay también heridos cuya ciudadanía aún no se ha comprobado. La declaración de Moscú llega después de que varios medios informasen de que rusos que trabajaban en Siria para una empresa de seguridad con vínculos con el Kremlin resultaron heridos o muertos en un ataque de la coalición liderada por EE UU el pasado 7 de febrero en la provincia de Deir

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