Por segundo año consecutivo, España batió el año pasado su récord histórico de exportaciones de armamento con 4.346,7 millones, un 7,3% más de que en 2016. Fuera de los países de la UE y la OTAN, que acaparan el 72,6% de las ventas, Arabia Saudí es el primer cliente de la industria militar española, con 270,2 millones, un aumento del 133%. El Gobierno denegó la licencia a cuatro operaciones de venta de material de Defensa; entre ellas, dos para Israel por valor de 1,9 millones.

El 14 de mayo fue un día de inmenso significado en 1948. Es la fecha, de acuerdo con el calendario gregoriano, en que nació el Estado de Israel. Fue una jornada de éxtasis. Diecinueve siglos después de que se silenciara el último suspiro de soberanía judía. Pero las plegarias por un retorno a la tierra ancestral—y Jerusalén, el corazón del pueblo judío— nunca cesaron durante los años de ser errantes, exiliados y perseguidos.

Nos gusta recuperar el pasado, quizás para borrar un presente que nos desconcierta. Revivimos este año el 200 aniversario del nacimiento de Karl Marx, quien ya nos advirtió de que la historia se repite a sí misma como farsa. El proletariado del pensador alemán reaparece como precariado. Y el calendario nos señala el medio siglo desde el Mayo del 1968 en la Francia que se aburría en su bienestar. La revolución apolítica que intentó Cambiar la Vida, aunque finalmente la playa no apareció bajo los adoquines del Barrio Latino en París.

La han bautizado Operación Castillo de Naipes. La mayor incursión aérea israelí en Siria en más de cuatro décadas —28 cazas F-15 y F-16— se cobró en la madrugada del jueves medio centenar de objetivos de la Fuerza Al Quds, el cuerpo expedicionario de la Guardia Revolucionaria iraní, y cinco baterías antiaéreas del régimen de Damasco. El clima de euforia es tan patente en el Estado judío que algunas voces han tenido que recordar que al inicio de las controvertidas guerras de Líbano, en 2006, y de Gaza, en 2014, también reinaba el mismo entusiasmo.

La escalada del precio del petróleo hasta los 77 dólares por barril (55 dólares en 2017) daña las expectativas de la economía española de forma significativa. El coste del encarecimiento del crudo está calculado en unos 5.500 millones de euros (el 0,5% del PIB) en el caso de que el precio medio durante 2018 sea de 70 dólares. Es una considerable pérdida de rentas y, por tanto, de empleos. Pero, además, la subida del crudo tiene un significado de mayor alcance. Desaparece uno de los factores económicos exteriores que ha impulsado la reactivación de la economía al menos desde 2014; y el otro factor de crecimiento, la política monetaria laxa