“Quizá nuestras amigas son nuestras almas gemelas y podemos dejar que los hombres sean solo gente con la que divertirnos”, la frase era de Carrie Bradshaw en un capítulo de Sexo en Nueva York después del enésimo desengaño amoroso de su protagonista.

Con este bizarro Betis los encuentros suelen ser una noria, no admiten parpadeos. En realidad, con los verdiblancos por el medio pueden jugarse muchos partidos en uno mismo. Ocurrió en su duelo con el Real Madrid, al que sometió en el primer tiempo de la misma manera que se vio anonadado en el primer trecho del segundo. Ante un gigante, el Betis aún no tiene para más. El Real Madrid, claro que sí. Pero en el Villamarín de nuevo fue un equipo ambulante. Chato hasta el descanso y explosivo después.

Los márgenes de la carretera de Bañaderos, en Gran Canaria, se siguen tiñendo de verde platanero. En Playa Paraíso, Tenerife, los plátanos comparten paisajes con hoteles emergentes. El sector cedió hace tiempo al turismo el trono de la economía canaria, con una aportación al PIB autonómico que ahora no llega al 1%. Pero sigue dando muestras de poderío: en 2016, se alcanzaron los 434 millones de kilos de plátano cortado. Y los primeros datos apuntan a que el año pasado hubo una campaña similar.

El Instituto Público de Educación Secundaria (IES) ‘Ítaca’, de Tomares (Sevilla), comienza su andadura, en el curso 2010/11, con una concepción clara del modelo de educación y escuela que quiere construir. Desde el principio acordaron las finalidades y líneas prioritarias de actuación, que luego han desplegado metódicamente a lo largo de estos últimos años. Una actitud profesionalizante que cuenta en su haber con un repertorio de prácticas pedagógicas transformadoras, todas ellas, analizadas y evaluadas colectivamente. Su determinación ha conseguido hacer del IES ‘Ítaca’ un centro educativo innovador, inclusivo, de calidad, atento a las

La noche del 12 de abril de 2013, un coche paró frente a la empresa de Nino De Masi. Un tipo abrió la puerta del acompañante, sacó un AK 47 yugoslavo y descerrajó una ráfaga de 44 disparos contra la verja. Luego, cuidadosamente, dejó tres balas en la entrada. El pecado del empresario fue negarse a pagar el pizzo al capo de la 'Ndrangheta que se había presentado en su despacho días antes. Decidió no arrodillarse, pero el precio final fue mucho más alto. Hoy su familia vive en el norte y él pasa las 24 horas del día con una escolta de 4 carabinieri y un retén militar con tanqueta en la puerta de su empresa, situada en el centro neurálgico de

Lidia González trabaja en la cafetería Maneras de vivir de Ferrol, en A Coruña, y es capaz de impresionar a sus clientes con las obras que crea en la espuma del café. Empezó a practicar algunas formas simples para conseguir un trabajo, pero tras algunos meses de prácticas, ahora consigue figuras en tres dimensiones con la crema de los cafés. Aunque no cuestan más que cualquier otro, no descarta que en un futuro pueda subirles el precio y personalizados a cada cliente.

Si Donald Trump resulta polémico, Fuego y Furia no lo es menos. Vilipendiado por el presidente, que incluso intentó prohibirlo, el libro de Michael Wolff que ahora llega a España (Editorial Península) ofrece una despiadada descripción del mandatario y su entorno. Un mosaico de versiones, obtenidas tras 200 días empotrado en la Casa Blanca, que han dado luz a un fenómeno de masas. Más de dos millones de ejemplares vendidos y una interminable polémica sobre Trump, el libro y el propio autor.  Mordaz y descreído, Wolff, de 64 años, recibe a EL PAÍS en su piso de Manhattan. Sentado en un silloncito color crema, desentraña con lengua bífida el

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