A Tarragona le llegó la hora. Los Juegos Mediterráneos, que se inauguran este viernes, ponen a prueba la capacidad organizadora de la ciudad, que no se libra del recelo tras vivir una tortuosa fase de preparativos repleta de calamidades. Deslealtad institucional, retrasos, ceses, falta de dinero y escasez de patrocinadores llevaron a un sonrojante aplazamiento del evento, previsto para verano de 2017. Pese a la prórroga de un año, algunos equipamientos se han terminado sobre la bocina.

Se imaginan un Diccionario Tarradellas de Política? La de disgustos que nos habría ahorrado. Lo recomendarían en las escuelas de negocios y en los estudios de humanidades. No haría falta amarle o aborrecerle para sacarle jugo, como nadie siente apego o aversión por Sun Tzu o Maquiavelo. Se les lee y luego, según capacidad de cada cual, se reflexiona. Puesto que no legó manual de instrucciones, uno tiene que espigar aforismos, imágenes, advertencias y consejos en su infinita correspondencia, discursos o testimonios privados.

La historia del edificio número 6 de la calle Espalter del Raval no es especial. No es singular, ni siquiera excepcional. La historia del número 6 de la calle Espalter del Raval es el reflejo de lo que viven a diario decenas de vecinos de la capital catalana, sobre todo en el distrito de Ciutat Vella. Un fondo de inversión ha comprado el edificio de ocho pisos donde conviven vecinos en una de las zonas más degradadas de la capital catalana. Pocos quieren vivir a escasos metros de narcopisos, drogadictos, prostitución y mala vida. En un edificio pared con pared con la miseria y el dolor que se le ha antojado a aquellos que mueven los hilos

Hace falta algo más que Donald Trump para meterle miedo a Rafael Castillo. El pasado 2 de mayo, a la hora de comer, terminó su jornada cortando limones en un campo de Apatzingán, Michoacán. Después de saludar a sus padres, se dirigía a su casa cuando recibió una llamada: “Acaban de matar a tus hermanos”. Unos pistoleros habían acribillado a dos de sus hermanos delante de sus padres. Rafael había salido de allí 10 minutos antes. Los velaron y enterraron esa misma tarde. Por la noche, le esperaban camionetas con hombres armados en su casa. Una amiga de su esposa les compró inmediatamente billetes de avión a Tijuana para ellos y sus tres

Está la sangre, la huida, el terror civil, la muerte. Goya ya estaba sordo cuando los pintó. Quizás por eso los 82 grabados sobre la guerra de la Independencia española (1804-1814) que componen la serie Los desastres de la guerra son tan precisos, crueles, oscuros, pintados sin distracciones. “Después de esos grabados ya no hacen falta más imágenes para narrar la esencia de la guerra. Por eso todas las representaciones sobre conflictos que vinieron después son retóricas. Goya ya nos lo explicó”, explica Daniel G. Andújar (Almoradí, Alicante, 1966). Partiendo de esta idea, el artista visual llevó a la última Documenta de Kassel (Alemania)

Por primera vez en la historia, el centro municipal que se abre en Barcelona para personas sin techoen invierno cuando las temperaturas bajan de cero grados está abierto a finales de primavera. El Ayuntamiento lo ha cedido a Cruz Roja para atender a inmigrantes que están llegando en autobús desde el sur de España. El goteo es constante y crece.

La viuda de Martin Verfondern, el vecino holandés de Santoalla do Monte (Petín) asesinado en enero de 2010 y cuyos restos fueron recuperados en junio de 2014, se ha sentado en el juicio a apenas un par de metros de los acusados por la muerte, los hermanos Juan Carlos y Julio Rodríguez, hijos de la única familia nativa con la que los extranjeros compartían la apartada aldea de las montañas. Aunque ellos bajaban la vista, en especial Carlos, que no ha levantado la cabeza en ninguna sesión, no es para ella difícil mirarles a los ojos. Después de la misteriosa desaparición de Verfondern, Margo Pool siguió conviviendo con la familia que odiaba

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