Simeone: “Fueron mejores”

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Petrificado, cabizbajo y mesándose los cabellos, Diego Pablo Simeone asistía a los toquecitos finales de Modric, Carvajal y Casemiro. La cadencia del rondo de los madridistas parecía una marcha fúnebre que cercaba la figura de un entrenador abatido. Un técnico que sentía que las posibilidades de pelear la LaLiga se le escapaban tras otro mal partido de su equipo. Los toques de los madridistas se le hicieron eternos al técnico rojiblanco. “El rival ha sido mejor que nosotros, no hemos perdido por el VAR”, se sinceró en la sala de prensa.

El derbi destapó a un Atlético que no tuvo más argumento que el de combatir desde la fricción y la presión adelantada. En este concepto se había apoyado el entrenador durante las últimas semanas para asegurar que el equipo estaba bien. Fue significativo que en ese contexto de fútbol trabado y discontinuo que los rojiblancos suelen dominar con más pericia que cualquiera de sus rivales, salieran derrotados. El Atlético perdió porque una vez más jugó muy mal con la pelota. Juego suele tener poco, pero esta vez no pudo defenderse con el resultado.

Sin Rodrigo, al que una muslera que aprisionaba el cuádriceps de la pierna izquierda delataba una lesión ocultada hasta el inicio del encuentro, el Atlético tuvo que afrontar una prueba de supervivencia futbolística. La ausencia del futbolista que aporta equilibrio y aseo con la pelota, lo empeoró todo. Las pérdidas de balón de Thomas (18) y Correa (16) fueron groseras. Este último generó la jugada del penalti y Thomas la del gol de Bale. Sin Rodrigo, al Atlético se le vieron aún más las costuras y reafirmó la sensación de que todo el entramado táctico está cogido con hilos.

“No vamos a justificar la derrota por la decisión de que Rodrigo no empiece desde el principio. Venía del partido con el Betis con una molestia”, advirtió el técnico rojiblanco, con el tono apagado propio de la digestión de una derrota dura que hace tambalear el proyecto de esta temporada. “El miércoles”, prosiguió el técnico sobre la lesión de Rodrigo, “le reapareció tras el entrenamiento; jueves y viernes se trató, y hoy también. Tenía una molestia desde el partido ante el Betis; el jueves y viernes se entrenó poco y tenía dudas, y estos partidos con dudas desde el inicio son complicado jugarlos. Hablamos con el médico y pensamos que era mejor utilizarlo al final que los 90 minutos”.

La mayor constatación de que el campeonato se le podía escapar fue que arriesgara la integridad física de Rodrigo en esos 20 minutos en los que su equipo ya perdía por 1-2. El análisis del partido que hizo Simeone se circunscribió a una palabra habitual en sus discursos: la contundencia. Una reducción simple que dio a entender que tenía poco que explicar ante la falta de juego de su equipo.

“El partido fue duro, fuerte, donde ellos, sobre todo, tuvieron contundencia y, a partir de la contundencia, se les abrieron los caminos para el partido que jugaron”, explicó el preparador argentino. Las concesiones en el gol de Casemiro, en el que la obsesión por vigilar a Sergio Ramos dejó solo al mediocentro brasileño para ejecutar la tijera, o las contras concedidas a Vinicius por las pérdidas de balón borraron la etiqueta de equipo sólido.

Giménez, autocrítico

“El 0-1 es una pelota quieta. Por ahí, yo que era el segundo en la zona, me pilló muy atrás. Si me agarra un paso más adelante la puedo sacar yo. Vamos a pelear ese balón entre cuatro o cinco y le cae a Casemiro, que estaba desmarcado”, explicó José María Giménez. El central uruguayo suele ser muy analítico y autocrítico en las derrotas. Su relato de la jugada que concluyó con el penalti a Vinicius fue demoledor. “Habíamos visto en los partidos anteriores que el Madrid, cuando estaba defendiendo, aguantaba atrás y descolgaba a Vinicius y Benzema. Sabíamos eso, y sabiendo eso no supimos manejar esa situación. Nos llegaron mucha gente con el contragolpe y creo que ese fue el partido claro del Madrid: esperarnos y contraatacar por fuera. Fueron más contundentes dentro del área”, resolvió el zaguero.

“Sabemos que estamos en un momento complicado después de las derrotas. Pero no estamos tan mal como la gente piensa”, aseguró Saúl. Sin embargo, los resultados dicen lo contrario. Eliminado de la Copa y sobrepasado ya en la Liga por el Madrid, y amenazado en la Champions por la Juventus, este Atlético de Simeone está más cerca de asistir a un funeral que a una celebración.

Fuente El País - España