Luis Enrique asistió al Madrid-Roma sentado en el palco del Bernabéu, este miércoles. Allí el seleccionador comprobó que Isco Alarcón sigue migrando hacia la posición de falso extremo por la izquierda, como esos animales salvajes a los que el avance del suelo urbanizable ha ido empujando a lugares más recónditos.

El anzuelo era de un dulce embriagador y Griezmann no lo dejó escapar: sí, se siente un miembro de pleno de derecho en la mesa de los elegidos, nada más y nada menos que junto a Leo Messi y Cristiano Ronaldo, los dos grandes terratenientes de la última década. Es el tipo de pregunta que nunca rehúsan los futbolistas modernos, encantados ante cualquier forma de adulación pero visiblemente incómodos frente a las espinas, como esos niños que solo se comen el pescado cuando se les presenta en forma de golosina. Picó el delantero francés del plato propuesto porque su ego no desmerece en nada a su calidad como futbolista pero también por su

Julen Lopetegui apareció por la sala de prensa de Valdebebas con aparente tranquilidad. Su discurso, lineal y poco revelador, tampoco se salió esta vez del previsible guion que desempeña ante los medios desde su contratación. Por el momento, el vasco, un hombre de apariencia seria, vive relativamente relajado en el cargo. Quizás porque el inicio de temporada ha resultado menos turbulento de lo que antojaba el tropiezo ante el Atlético en el primer título de la temporada. Supercopa de Europa al margen, pocos borrones se le pueden poner al comienzo liguero de su Madrid, tan inmaculado en los resultados como atinado y vistoso en el juego.

El fin del matrimonio de Román Abramóvich con su segunda esposa, Irina, fue “el divorcio ideal”, según afirma la edición rusa de la revista Tatler. Varios medios británicos se hicieron eco la semana pasada de la rara entrevista que la exazafata, que estuvo casada con el oligarca ruso entre 1991 y 2007 y es la madre de sus cinco hijos mayores, acaba de conceder a esta publicación, considerada la biblia de la alta sociedad. Lo cierto es que Irina Abramóvich (de soltera, Malandina), de 51 años, no da titulares jugosísimos. De su relación con su ex solo afirma que ambos tratan de enseñar a sus hijos “amabilidad, compasión y el hábito de

Desde que se inauguró, el 13 de agosto de 1993, los seguidores de la Real Sociedad siempre echaron en falta en Anoeta la cercanía del viejo campo de Atocha, cuyo solar dio paso a bloques de viviendas y el edificio de los juzgados de San Sebastián. El vetusto campo del Paseo del Duque de Mandas era incómodo, inadecuado para los nuevos tiempos del fútbol, pequeño, con vestuarios anticuados e instalaciones insuficientes. En una de las gradas se filtraba el olor a fruta o pescado del mercado de abastos adyacente. El cambio fue a mejor, pero la distancia…

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