Laso, el anfitrión de la Final Four

Fuente: El País - España

Deportes
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Hace un año, Zeljko Obradovic, celebraba que la Final Four se disputara en Belgrado para así poder visitar algún rato más a su madre a la que, después de 26 años como emigrante, apenas ve de verano en verano. Esta temporada, el anfitrión en Vitoria será Pablo Laso que, antes de partir hacia su ciudad natal y en mitad de la tensión competitiva, también se acordó de su progenitora. “Mi madre no va nunca a los partidos. Le pregunté otra vez y me dijo que no va a ir, que se pone muy nerviosa. Pero seguro que si ganamos, el lunes estará muy contenta”, contó ayer el entrenador del Real Madrid, repitiendo casi la dedicatoria que le hizo tras ganar la pasada Liga —“presume orgullosa de su hijo por Vitoria”—. Con el CSKA como primer rival y Fenerbahçe y Efes midiéndose al otro lado del cuadro, Laso busca llevar más alegrías a casa este fin de semana.

De los 16 títulos que ha conquistado Laso en sus ocho temporadas al frente del banquillo madridista, cuatro los logró en el Buesa Arena: las Supercopas de 2014 y 2015, la Copa de 2017 y la Liga de 2018. La reválida de la Décima se disputará también en Vitoria. “La importancia de la cita hace que los sentimentalismos queden un poco al margen, pero es especial”, explicó el técnico. “Hace 40 años, cuando empecé a jugar en el Colegio de San Viator, probablemente nadie pensaba que una cita como esta se podría celebrar en mi ciudad, era un sueño. Eso habla muy bien del trabajo en el tiempo del Baskonia y para mí es un orgullo estar allí”, señaló Laso.

En tiempos en los que el Baskonia jugaba en el pabellón de Mendizorroza, con Pepe Laso como entrenador, el histórico Xabier Añúa conoció al niño Pablo al que años después, apenas cumplidos los 16, haría debutar en la ACB con el Caja Álava. En 2017, tras la conquista copera, en la que probablemente haya sido su rueda de prensa más emotiva hasta la fecha, el entrenador del Madrid se acordó de forma entrañable de Añúa al ser profeta en su tierra.

En la cartografía madridista en la Copa de Europa, cinco de las 10 conquistas se produjeron o se remataron (en tiempos de las finales a ida y vuelta) en España, cuatro en Madrid (1964, 65, 67 y 2015) y una en Zaragoza (1995). Lyon, Nantes, Múnich, Berlín y Belgrado completan el mapa. “Las Final Four son torneos muy abiertos y no cuenta mucho jugar en casa, da poca ventaja”, teorizó Laso. “Fuimos campeones en Madrid y también jugamos una final en Milán en 2014 que fue prácticamente jugar en cancha rival más que neutral, porque la mayoría del público era del Maccabi. No creo en lo de jugar en casa”, explicó antes de centrarse en las claves y sensaciones ante el torneo. “Yo he sido jugador y en estas citas el jugador siempre está pensando en dar el máximo. No necesito ir a meterle una guindilla por el culo a Campazzo para que lo de todo. Si acaso, hay que controlar el extra de motivación que pueden tener”, analizó. “¿Solo vale ganar?”, le preguntaron. “Sí. Yo el lunes quiero ser campeón de Europa, no me vale otra cosa. Pero para ser campeón de Europa hay un camino muy largo. En deporte solo vale ganar, pero yo valoro mucho el camino”, sentenció. “Noto la misma presión que hace un año en Belgrado. Tenemos experiencia, pero la experiencia no lo es todo”.

En los últimos 27 años, cuando cesó el reinado de la mítica Jugoplastika de Split, solo el Maccabi de Jasikevicius (2004-2005) y el Olympiacos de Spanoulis han enlazado dos Euroligas. Para acabar la comparecencia, a Laso le propusieron completar una frase: ‘Ganar dos Copas de Europa seguidas sería…’ “La leche”, respondió. “Podía haber dicho la hostia, pero suena más vasco, más de Vitoria”, cerró entre risas.

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Fuente (Fotos y Texto) El País - España