A diferencia de otros torneos en los que los tenistas viven en lujosos hoteles con todas las comodidades a su disposición, cuando llega Wimbledon casi todos los participantes se instalan en casas próximas a la zona, acompañados de sus equipos de colaboradores. Esta manera de vivir el torneo se ha convertido en toda una tradición para muchos. Rafa Nadal es uno de los que prefiere residir en una vivienda y organizarse por su cuenta en todo lo que se refiere a la vida doméstica.