Masticaba Novak Djokovic los dátiles como si no hubiera un mañana. Para entonces ya tenía cara de muy pocos amigos, de que no veía el asunto nada claro y de que probablemente ayer no era su día. Y no lo era. Nole estaba en lo cierto. La gloria, merecida, fue para el joven Alexander Zverev, que después de un cierre feo la noche anterior, cuando había sido abucheado por la grada del O2 de Londres por interrumpir un punto durante la semifinal contra Roger Federer, salió a la pista con ganas de reventar todos los pronósticos y demostrar que ya está para grandes labores. Por ejemplo, para tumbar al número uno (6-4 y 6-3, en 1h 21m) y

La historia va de silbidos, los que se llevó Alexander Sascha Zverev cuando superó (7-5 y 7-6, en 1h 35m) a Roger Federer, el ojito derecho del público londinense, y accedió a la final de la Copa de Maestros por primera vez, privándole al suizo de seguir aspirando a su título número 100 y confirmando que mucho se tienen que torcer las cosas para que él no sea el primer heredero de Los Tres Tenores; la historia, también, va de aplausos, porque la grada del O2 rectificó y al final entendió que si el joven había detenido un punto decisivo en el tie-break no fue de modo gratuito, por uno de esos ademanes excesivos que ofrece de vez en cuando,

David y Victoria Beckham quieren convertir a su hijo Romeo en una auténtica estrella del tenis. Para ello, el matrimonio británico ha invertido más de 30.000 euros en construir una pista de tenis con césped artificial en su mansión de Castwolds. Según publica The Daily Mail, la ex Spice Girl, de 44 años, quiere que su segundo hijo mayor, de 16 años, se convierta en “el David Beckham del tenis”, y el joven ya ha sido asesorado por algunos de los jugadores más prestigiosos de este deporte.