Arantxa Sánchez Vicario no viajó hace diez días a España para asistir en Esplugues de Llobregat a la vista sobre su divorcio. Sí lo hizo su marido Josep Santacana, que no solo se detuvo ante los periodistas para dar su versión, sino que además ofreció la imagen de un matrimonio que disfruta de una convivencia civilizada tras la separación por el bien de sus hijos. La tenista, sin embargo, ofrece una versión muy diferente de la situación. Primero lo hizo a través de sus abogados a EL PAÍS y ahora con una exclusiva en la revista ¡Hola!. La tenista tiene problemas de dinero y este reportaje es otra buena prueba. "Acusé y fui injusta con mi