Fuente: El Pais - España

Cuando, el 7 de junio de 2015, Bradley Wiggins dejó el récord de la hora en 54,526 kilómetros, el británico se bajó de la bicicleta en el velódromo olímpico de Londres confesándose feliz por haberlo conseguido y, al mismo tiempo, un tanto triste por no haber logrado su objetivo secreto, pasar de 55 kilómetros, dejar una marca para la historia. Quizás, ayer, casi cuatro años más tarde, el ciclista inglés se lamentaría por no haber cumplido su voto de regresar rápido al velódromo y dejar las cosas en su sitio mientras contemplaba por televisión cómo un belga compacto, rapado y con bigotín se convertía en el primer ciclista que, acorde a la