Ineos llega al ciclismo con un ‘boom’

Ciclismo
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Aunque el Tour de Romandía, que comenzó el lunes, es la primera carrera en la que en el pelotón ha aparecido el maillot con el nombre Ineos (lo lució Geraint Thomas, el ganador del Tour de Francia, quinto en el prólogo ganado por el esloveno Tratnik), el lanzamiento a bombo y platillo del sponsor que reemplaza al fugado Sky en el equipo de Chris Froome tendrá lugar el jueves 2 de mayo en Doncaster.

De allí, en el norte de Inglaterra, parte el Tour de Yorkshire; allí le esperan como recibimiento más insultos que aplausos. Será un debut sonado, un boom.

La protesta no irá dirigida contra los ciclistas, liderados por Froome en persona, deportistas admirados y queridos, sino contra Sir Jim Ratcliffe, magnate británico del petróleo, el plástico y la industria petroquímica, y contra su empresa, Ineos, la más odiada por el movimiento ecologista entre otras cosas porque gran parte de su riqueza la genera con el fracking (inyección de gases contaminantes a presión para provocar pequeños terremotos que fisuran las rocas y permiten extraer más fácilmente gas y petróleo), una de las prácticas mineras que más contribuyen al calentamiento global. Los organizadores de la manifestación, que se desarrollará en las cunetas de la carretera que recorrerá la etapa (180 kilómetros de Doncaster a Selby) piensan repartir miles de caretas con la faz de Ratcliffe convertido en un diablo.

Los aficionados así disfrazados ejercerán un reproche moral sobre los ciclistas, que tendrán tiempo y motivos para reflexionar sobre una noción que se está imponiendo en el mundo del ciclismo: ¿por qué solo las empresas a las que nadie quiere parecen dispuestas a invertir en su deporte?

La bicicleta, símbolo de una sociedad limpia, sana y feliz, respetuosa del medioambiente, se ha convertido en los últimos años en el objeto preferido por regímenes dudosos como los de los Emiratos o Bahréin, cuya riqueza nació en el petróleo y que patrocinan equipos ciclistas de primer nivel mundial, o de empresas de las consideradas sucias; como Orica, gigante minero australiano que dejó el patrocinio ciclista hace un par de años; como la petrolera Total, que ha comenzado a patrocinar un equipo en Francia, o como la propia Ineos, cuyas apariciones anteriores en la prensa eran mayoritariamente debidas a su falta de respeto por las normas medioambientales.

Justamente, estos días los responsables del Gobierno Británico están repensando sus normas para el fracking y las autorizaciones que concedieron a varias empresas, entre ellas Ineos, para iniciar explotaciones en nuevos territorios.

Ineos fue la única empresa británica que, en los tiempos difíciles e inciertos económicamente del Brexit, encontró Sir David Brailsford, el mánager galés que inventó el Sky en 2010, para continuar con su proyecto de revolución ciclística iniciado con Bradley Wiggins, continuado con Froome y Thomas y en el que el futuro asoma la figura del colombiano Egan Bernal.

Cuando anunció que asumiría un presupuesto anual superior a los 30 millones de euros para financiar al equipo que más ha dominado el Giro, el Tour y la Vuelta en la última década, Ratcliffe subrayó que esa era su gran apuesta para un futuro mejor. “El ciclismo es un gran deporte de resistencia y estrategia que cada vez es más popular en el mundo”, declaró entonces Ratcliffe, quien también patrocina el desafío británico para la Copa América de vela, otra energía limpia. “Al mismo tiempo cada vez más gente de la calle practica el ciclismo para estar en forma y por sus beneficios para la salud, y además sirve para acabar con los atascos y la contaminación en las grandes ciudades. Es un honor para mí asumir la responsabilidad de patrocinar un equipo así”.

Evidentemente, las organizaciones ecologistas y amplias sectores de la sociedad británica tildaron a Ratcliffe de hipócrita, un fariseo que intentaba enverdecer su imagen.

El equipo ha extremado las preocupaciones para asegurarse que la conferencia de prensa prevista el miércoles 1 de mayo para presentar el proyecto a los medios se desarrolle de la manera más pacífica. Para ello han organizado una citación más propia de una organización clandestina. La víspera ha trascendido que circula una lista dorada de periodistas invitados al acto, a los que solamente se les ha informado de que deben presentarse en la estación de londinense de King's Cross. Allí tomarán un tren hasta Leeds, desde donde un autobús les transportará a un pueblo desconocido, a un local desconocido, para que desde allí comuniquen al mundo que Ineos es el nuevo Sky.

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Fuente (Fotos y Texto) El País - España