“La crisis benefició a la selección española de balonmano”

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Retirado en 2010, David Barrufet (Barcelona, 1970), el jugador del balonmano español con más internacionalidades (280), lleva bien la nostalgia cuando se acerca un gran campeonato como el Mundial que arranca este jueves en Alemania y Dinamarca. Durante dos décadas, una parte importante de la trayectoria de la selección se escribió con sus paradas y su liderazgo bajo palos. El actual director deportivo de la sección del Barça -”a mí nunca me interesó el banquillo”, reconoce tajante- debutó en el equipo nacional en 1990 y no tardó mucho en heredar la portería de otro gigante, Lorenzo Rico. En 2005 logró el primer título de la historia de España, el Mundial de Túnez.

Pregunta. ¿Aquel fue su mejor recuerdo con España?

Respuesta. Sí, y también las medallas olímpicas.

P. Antes de ese título a la selección siempre le faltaba un paso para llegar a lo más alto. ¿Creían en ustedes cuando empezaron el torneo?

R. Sí, siempre estábamos entre los favoritos. Es verdad también que llegamos sin hacer tanto ruido y con un entrenador nuevo. Juan Carlos Pastor nos inculcó otra filosofía de juego, es un técnico con las ideas muy claras. El equipo creyó en él y viceversa. Eso y que al final tuvimos suerte. Porque mira, si Serbia y Montenegro ganaba o empataba a Croacia, nos quedábamos fuera. Y en el último tiro, Sterbik [todavía no se había nacionalizado español] paró la pelota y gracias a eso pasamos. Por un gol de otro partido pudimos quedarnos fuera.

P. ¿Qué cambió a partir de ese oro?

R. El grupo y el vestuario siguieron siendo los mismos, el triunfo no se nos subió a la cabeza. A la siguiente concentración, el Mundial estaba olvidado. En el deporte se vive al día y se recuerda el pasado.

P. Tiene decenas de títulos. ¿Ganar se puede convertir en una rutina?

"A nivel de resultados puede ser una decepción no llegar a semifinales, pero no hablaría de fracaso"

R. Nunca cansa ganar. A diferencia de las comidas de Navidad, esa hambre no te empacha. Siempre hay un margen de mejora en un jugador, no existe la perfección.

P. ¿Todos tienen esa ambición? A veces se ven equipos que han logrado mucho y desconectan.

R. La clave es ir rejuveneciendo los vestuarios, que no haya 20-30 veteranos que estén cansados. La gente joven llega con la máxima ilusión y alimenta a los mayores, y a su vez se nutren de sus vivencias. Si vas metiendo sabia nueva, el hambre no desaparece.

P. ¿La clave en este Mundial será mantener esa ambición?

R. Sí, y los jugadores la tienen. Un Mundial es muy apetecible, lo máximo a lo que puedes llegar como jugador. El equipo está en muy buenas manos con Jordi Ribera y él sabe lo que tiene que hacer. Seguro que nos sorprende con algo.

P. ¿Es verdad que es más difícil ganar un Europeo que un Mundial?

R. Se dice eso porque en el Mundial hay selecciones que no tienen el nivel de las europeas y puedes tener algún día de descanso, entre comillas, cuando te enfrentas a equipos como Arabia Saudí o Bahréin. Pero todo es difícil.

"Fue duro quedarme fuera de los Juegos de Atlanta por un tema no deportivo, pero ahora actuaría igual"

P. ¿Todo lo que no sea llegar a semifinales sería una decepción para España?

R. Hay que ver cómo va la competición. A nivel de resultados puede ser, pero en la segunda fase podría cruzarse con Francia y Alemania, que son las favoritas al título junto a Dinamarca, Suecia y la misma España. No hablaría de fracaso.

P. ¿A qué nivel coloca la dupla de porteros Corrales-Pérez de Vargas?

R. Entre los mejores, sin duda. Hacen una pareja casi perfecta, son diferentes y se complementan. Gonzalo [Pérez de Vargas] se lesionó durante el Europeo pasado, pero ahora no tiene que tomárselo como una revancha. Debe mantener la cabeza fría.

P. Y Sterbik, decisivo hace un año en el Europeo, en la sala de espera.

R. Por si se lesiona alguno, espero que no haga falta. Él también es consciente de que no puede jugar todo un Mundial y Jordi Ribera tiene plena confianza en Gonzalo y Rodrigo.

P. Debutó con la selección en 1990 y heredó la portería de Lorenzo Rico. ¿Lo sintió como un peso?

R. No, lo asumí con naturalidad. La responsabilidad te la pones tú mismo para demostrar que puedes estar ahí y para disfrutar. Nunca supuso una losa.

P. Cuando llegó al vestuario del Barça, estuvo más de un mes casi sin hablar. ¿Fue así también con España?

R. Menos porque estaba con gente de mi equipo y me sentía más protegido. Pero sí entré con el mismo respeto, observando, disfrutando y compartiendo con los que eran mis ídolos.

"Los triunfos de la selección son el resultado de un trabajo lineal de 50-60 años"

P. Es el jugador con más internacionalidades. ¿Le da rabia que muchas de las medallas de la selección llegaran tras su retirada?

R. No, yo también he conseguido unas cuantas. Me alegro por ellos. Pero nosotros no ganamos el Mundial de 2005 solos, lo hicimos gracias a muchos jugadores del pasado, y todos los triunfos actuales los sentimos como propios. Ellos recogen cosas que nosotros sembramos, de la misma forma que nosotros recogimos la labor de otros anteriores. Es un trabajo lineal de 50-60 años. Desde Calabuig, Cecilio Alonso, Lorenzo Rico… Ellos fueron los que hicieron que nos engancháramos al balonmano. Ahora tienen la suerte y la capacidad de ganar, pero hay que agradecer a la gente que ha estado antes.

P. Se perdió algún éxito por discrepancias con el seleccionador, Juan de Dios Román.

R. Sí, el bronce de los Juegos de Atlanta 96.

P. ¿Cómo recuerda aquello después de más de 20 años?

R. Fue duro porque me quedé fuera por un tema no deportivo, pero me motivó y, cuando la selección consiguió el bronce, me juré que yo también ganaría una medalla. Me hizo más fuerte, me reforzó en mi ambición. Es un tema totalmente olvidado, con Juan tengo una buena relación.

P. ¿Ahora hubiera hecho las cosas diferentes?

R. No, no me arrepiento. Las cosas son claras y, aunque sepa las consecuencias, ahora actuaría igual.

P. ¿Puede contar qué ocurrió?

R. No, no lo he contado nunca y no lo haré.

"El banquillo te tiene que gustar mucho, hay que nacer para ello. A mí nunca me ha interesado"

P. La crisis de la Liga Asobal no ha frenado los resultados de España. ¿Esto se puede mantener o son dos realidades distintas?

R. La crisis ha provocado que más chicos de la cantera hayan tenido que jugar, y eso ha beneficiado a la selección. Si antes se fichaba a un extranjero, ahora puede debutar el de la casa. También es cierto que muchos españoles se han marchado al extranjero. La Asobal se está recuperando, aunque hay que hacer las cosas un poco mejor. Ojalá en unos años vuelva a tener dos o tres equipos con capacidad de ganar la Champions. Espero que no tarde.

P. ¿La selección y el Barça son las grandes banderas del balonmano español?

R. A nivel internacional puede que sí. Son los dos equipos que compiten con posibilidades de ganar. Pero también la marca España en el balonmano es potente.

P. Los entrenadores españoles están de moda. ¿Nunca le ha tentado el banquillo?

R. No, no, no. El banquillo te tiene que gustar mucho, hay que nacer para ello. Los entrenadores son especiales, viven el balonmano las 24 horas del día. Yo puedo disfrutar con el vídeo de un partido, pero ellos, además, están pensando en jugadas. A mí nunca me ha interesado.

Fuente El País - España