Los diseñadores Studio Swine tuvieron en cuenta dos datos a la hora de crear su serie de objetos Hair Highway. Por un lado descubrieron que el cabello asiático crecía 16 veces más rápido que la madera de caoba; y por otro, que China, a su vez, era el mayor importador mundial de maderas tropicales de lento crecimiento y de cuernos de animales exóticos. De la unión de estas dos máximas, a la vista no contradictorias, crearon un nuevo material que, al menos, azotara el pensamiento único de producción masiva de muebles y diera lugar a un elemento de construcción sostenible: el pelo humano.

En 2004, el botánico y paisajista, autor de los jardines del Museo Quai Branly de París, Gilles Clément (1943) escribió El Manifiesto del Tercer paisaje (Gustavo Gili) para defender los espacios residuales que quedan fuera del ordenamiento y “ni expresan poder ni sumisión”. Clément defendía justamente eso: el derecho al no ordenamiento. En el mundo de la vegetación el efecto es claro: estos lugares tienen una dinámica acogedora. Son a la vez frágiles y ricos. En ellos impera la mezcla. El mantenimiento es casi inexistente y este no depende de unos expertos sino de una conciencia colectiva. Se trata de un territorio-refugio y reinventable.