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Son más de 1.300 millones de habitantes. Y la producción cinematográfica de India es cuantitativamente la más poderosa del mundo, con una extraordinaria concurrencia ciudadana a las salas de cine: unos mil millones de espectadores cada trimestre. Naturalmente, la televisión forma parte de esa atracción audiovisual, incluso desde hace un par de décadas ha influido notablemente en la evolución de la forma y el contenido de los filmes. La televisión por cable, con sus series de ficción, ha incorporado desde hace poco las secuencias de contenido sexual, ha marginado los tradicionales números musicales y se ha alejado de los rodajes en estudios. Un ejemplo de todo ello es la interesante serie Mirzapur (Amazon Prime).

El mafioso local de Mirzapur es un millonario exportador de alfombras, narcotraficante y dueño de la ciudad. Su hijo, Munna, es un joven con reminiscencias shakespearianas, celoso, cruel y ambicioso. Guddu y Bablu son dos hermanos, hijos de un honesto abogado, que optarán por trabajar para el Don de la ciudad. Los nueve capítulos de la serie, rodados con un concepto occidental del relato cinematográfico, irán mostrando los vínculos y alianzas de los tres poderes clave, el empresarial, el político y el policial. Nada nuevo bajo el sol, por más que en Mirzapur las corruptelas no necesitan de ingenierías financieras ni sociedades pantalla: todo es directo y transparente.

Los creadores y guionistas, Ritesh Sidhwani, Karan Anshuman y Farhan Akhtar, fueron los responsables de Inside Edges, serie indio-americana seleccionada para los Emmy. Una vez más, la ficción permite conocer mejor la realidad. La ciudad de la región de Purvanchal no es una ciudad sin ley, se rige por la ley del más poderoso, del que tiene más armas y menos escrúpulos. Y si el siglo XXI pudiera ser definido como el de la globalización, series como esta demuestran que la codicia, el poder, la corrupción o los celos son elementos globales desde la noche de los tiempos.

Fuente El País - España