‘L’enigma di Lea’ sorprende al Liceo

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Lo que debería ser habitual en un teatro de ópera -estrenar nuevas obras-, adquiere en el Liceo visos de acontecimiento excepcional. De hecho, lleva sin hacerlo una década. Por ello, el estreno mundial de la primera ópera de Benet Casablancas, L´enigma di Lea, con texto de Rafael Argullol, supone una esperanzadora bocanada de aire fresco. Un potente montaje de Carme Portaceli muestra con brillantez la calidad y riqueza vocal de la nueva partitura, bajo la meticulosa dirección de Josep Pons.

L'ENIGMA DI LEA

De Benet Casablancas. Texto de Rafael Argullol. Allison Cook, José Antonio López, Xavier Sabata. Dirección de escena: Carme Portaceli. Dirección musical: Josep Pons. Nueva producción del Liceo. Liceo. Barcelona, 9 de febrero.

Casablancas y Argullol debutan en el género, aunque el primero juega con ventaja, pues ya ha mostrado un certero instinto teatral en obras tan notables como las Siete escenas de Hamlet. Y en su primera ópera, en la que ha trabajado con ahínco durante tres años, no da gato por liebre: L´enigma di Lea es una ópera en toda regla que clava sus raíces en Monteverdi y busca la emoción a través del canto.

La sólida arquitectura musical, en tres partes y quince escenas, responde a la idea de exposición, scherzo y movimiento final, en un relato bien trabado con el poder expresivo del canto como motor de la ópera; hay arias, dúos, tríos y escenas corales de gran peso. Casablancas ama y renueva con un lenguaje personal una rica tradición, con la huella de maestros como Monteverdi, Mozart, Berg, Schönberg, Debussy, Stravinski, Puccini o su colega y amigo, George Benjamin.

Por su parte, Argullol define su texto -no le gusta llamarlo libreto- como "cuento místico para una ópera": está escrito en italiano, lingua franca del género, salvo la parte coral, confiada al idioma del lugar donde se represente. Por calidad literaria y carga simbólica, está más cerca del oratorio y la cantata escénica que de la acción teatral, pues prima la reflexión sobre la búsqueda de la belleza como ideal de perfección.

La trama nos muestra la indómita personalidad de Lea, violada por un ser superior y condenada a errar por el universo, atrapada en la red de sus sentidos, admirada y temida por hombres que quieren poseerla descubriendo el enigma que guarda en su interior. Las potentes imágenes de Argullol son poco teatrales, pero la sensacional escenografía de Paco Azorín y la hábil coreografía de Ferran Carvajal dan forma y vida teatral a un gran montaje, dirigido con pericia por Carme Portaceli.

Josep Pons conoce a fondo el estilo de Casablancas y muestra en el foso la calidad de su refinada, exigente y puntillosa escritura orquestal con claridad y rigor. Música que es pintura de emociones, de gran lirismo y ricos colores que recrean con sutilezas y sabios contrastes los elementos dramáticos y tragicómicos del texto.

El sentido cantabile es admirable. Todos los personajes y el nutrido coro cantan y mucho, enfrentados a una ardua tesitura que exige intensidad, extensión y flexibilidad a las voces. Hay logros memorables, como el ardiente lirismo del dúo de la tercera parte y la gran escena coral que la formación liceista saca con nota.

La poderosa y atractiva Lea de la mezzosoprano Allison Cook encabeza un elenco sin fisuras. El barítono José Antonio López da fuerza expresiva al personaje de Ram, en el que Lea encontrará la redención por amor; en una histriónica caracterización, el contratenor Xavier Sabata se luce en los grotescos registros de Dr. Schicksal, psicólogo y antiguo dueño de un circo -fue domador, payaso y mago- que regenta con mano dictatorial una institución de outsiders.

Las tres damas, de filiación mozartiana, están bien defendidas por la soprano Sara Blanch y las mezzos Anaïs Masllorens y Marta Infante, al igual que los tres tenores que encarnan a los escultores que quieren atrapar el secreto de Lea, interpretados por David Alegret, Antonio Lozano y Juan Noval Moro. Completan el solvente elenco la soprano Sonia de Munck y el bajo Felipe Bou.

Fuente El País - España