Un reto sin precedentes para el control del ébola

Salud
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El pasado 8 de mayo, el Gobierno de la República Democrática del Congo (RDC) declaró un brote de ébola, después de que dos muestras dieran positivo en una prueba para detectar el virus. Además, algunos informes cifran en 17 las muertes relacionadas con la enfermedad. La RDC, que ha sufrido años de disturbios políticos y se encuentra aún sumida en una crisis humanitaria, representa un reto sin precedentes para el control del ébola. Y esto sucede en un momento en que la comunidad sanitaria mundial todavía sigue trabajando para abordar y subsanar las deficiencias identificadas en la intervención de urgencia durante el brote de los años 2014/15, que causó la muerte de 11.000 personas en Guinea, Sierra Leona y Liberia.

Con informes que afirman que más de 13 millones de personas necesitan ayuda humanitaria, un brote de cólera que afecta a más de 55.000 personas y una epidemia de violencia sexual, la respuesta a la crisis de ébola en la RDC puede ser una ardua tarea para la comunidad global, que ya tiene que lidiar con una sociedad frágil. Además, según un sondeo realizado en 2016, muchos congoleses tienen la sensación de que ni el trabajo humanitario ni las ONG internacionales les sirven de apoyo, ni siquiera en el caso de personas que se encuentran en las áreas afectadas. Teniendo todo esto en cuenta, será necesario aplicar intervenciones específicas para el contexto en cuestión, además de trabajar para dar una respuesta de urgencia básica. También es necesario que la intervención contemple los puntos débiles identificados en la respuesta al brote de 2014, incluyendo la falta de intervención en el momento adecuado, la ausencia de coordinación entre las diferentes partes implicadas (a escala nacional, regional e internacional), la poca implicación de las comunidades y la insuficiente comprensión de sus contextos culturales.

Tenemos la esperanza de que se dedique más atención a la implicación de la comunidad y a la construcción de vínculos de confianza con esta, así como de que mejore la coordinación entre las partes implicadas

En el contexto de la Unión Africana, a lo largo de los últimos meses se ha puesto en marcha el African Centre for Disease Control (Centro Africano para el Control de Enfermedades, CDC) para mejorar el seguimiento, la respuesta de urgencia y la prevención de las enfermedades infecciosas en el continente. El CDC de África ya está trabajando en esta crisis de ébola, haciendo hincapié en la importancia de su papel en la región para reforzar la detección y la respuesta a los brotes de enfermedades. Junto con otros colaboradores, tanto regionales como internacionales, como la Organización Mundial de la Salud, ha apoyado al Ministerio de Salud aportándole experiencia técnica y financiera. Mientras el mundo observa con gran atención el desarrollo de este brote, tenemos la esperanza de que se dedique más atención a la implicación de la comunidad y a la construcción de vínculos de confianza con esta (de forma que pueda proporcionarse una respuesta rápida e inclusiva), así como de que mejore la coordinación entre las partes implicadas. Al fin y al cabo, todas comparten el mismo objetivo: controlar el virus y frenar su expansión.

Meggie Mwikali Mwoka es estudiante del Máster de Salud Global 2017/2018 ISGlobal-UB.

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Fuente El País - España