Michelle Obama ha cerrado su 55º cumpleaños como la autora del libro más vendido de Amazon durante 48 días seguidos. Becoming, la autobiografía que la ex primera dama publicó el pasado noviembre, se convirtió rápidamente en el bestseller de 2018 en Estados Unidos, y ahora ha roto el récord marcado, en 2012, por el libro de E. L. James, Cincuenta sombras de Grey. 

Pueden cambiar los acentos, unas cuantas palabras, pero todos los hispanohablantes saben lo que quiere decir el otro, de forma oral o por escrito. Por eso es una pena que el sector editorial no pueda aprovechar a fondo un inmenso mercado para sus libros, que se enfrentan a trabas burocráticas y, a veces, a la indiferencia de los lectores a la hora de circular entre España y América y viceversa. En todo el ámbito del español se editan al año unos 185.000 títulos, de los que 79.000 llevaban ISBN de España, una cifra que supera una infinita biblioteca borgiana. Sin embargo, solo el 36% de las exportaciones españolas fueron a América. El

Hay una de esas sentencias de Bernardo Soares, uno de los heterónimos de Fernando Pessoa, que deja las cosas bastante claras. Dice: “Considero a la vida como una posada en la que tengo que quedarme hasta que llegue la diligencia del abismo”. Ahí estamos todos, llueva o haga calor, intentando entretenernos con nuestros asuntos mientras vemos pasar el tiempo a la espera de que un día aciago llegue ese cochero. El libro del desasosiego se ajusta como un guante a todos estos desperfectos del alma que está ocasionando nuestra época. Soares lo escribió en el siglo pasado, pero la condición quebradiza de su ánimo logra expresar exactamente esas

En Calabria existe una expresión para aquellos que la mafia hace desaparecer sin dejar rastro: “lupara bianca” [escopeta blanca]. Esta forma de ocuparse de los chivatos, los enemigos o los incómodos, afecta sobremanera a las mujeres que por una u otra razón se cruzan con el crimen organizado. Tal y como cuenta en Las buenas madres (Ariel. 2019), Alex Perry, las únicas que han podido (y querido) plantar cara a la 'Ndrangheta tienen rostro femenino. Son sus madres, sus esposas, sus vecinas y sus hijas, y han vencido al miedo para acabar —en muchas ocasiones— fundidas a negro, en una oscuridad que no permite saber nada más de ellas.

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