La bicicleta, como objeto, es sinónimo de muchas cosas. Principalmente de la infancia y del verano. Hubo un tiempo no tan lejano en el que el mejor regalo que le podía caer a uno en su niñez era una bici. Era difícil de envolver, sí, pero la capacidad evocadora del artilugio era tan grande... la libertad, la independencia o las aventuras que estaban por llegar hacían de aquellos pedales algo casi mágico. A esa remembranza contribuye también el ciclismo como deporte. Y los relatores que dan voz a la lírica y la épica que lo acompaña. La caja de la Bicicleta (La Caja Books) ofrece una tetralogía ilustrada sobre dos ruedas.

El 27 de octubre de 2016, Antón Reixa se dirigía a Madrid por la A6 a una velocidad non sancta. A la altura de Villalpando (Zamora), consciente de que le invadía el cansancio, buscó un lugar en el arcén para recuperarse, pero el sueño se le adelantó. Se salió de la autovía. El parte médico desgranaba: fractura abierta de tibia y peroné, fractura de calcáneo, vértebra L2, una docena de costillas rotas, contusión pulmonar con peligro de colapso respiratorio, por lo que se aconsejaba la inducción de coma. Aquel día, en un campo de cereal de Villalpando murió el Antón Reixa nacido en Vigo en 1957, al que acompañaba siempre el calificativo de

El presidente francés, Emmanuel Macron, afirmó esta semana que “el nacionalismo es la antítesis y la traición del patriotismo”. El pasado mayo, Albert Rivera proclamó el “patriotismo civil” de Ciudadanos, y añadió: “No se puede confundir nacionalismo con patriotismo”.

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