Desde que trabajo en el jardín percibo el tiempo de manera distinta. Transcurre mucho más lentamente. Se dilata. Me parece que falta casi una eternidad hasta que llegue la próxima primavera. La próxima hojarasca otoñal se distancia hasta una lejanía inconcebible. Incluso el verano me parece infinitamente lejano. El invierno se me hace ya eterno. El trabajo en el jardín invernal lo prolonga. Jamás me resultó tan largo el invierno como en mi primer año de jardinero. Sufrí mucho a causa del frío y la helada persistente, pero no por mí, sino sobre todo por las flores de invierno, que mantenían su floración incluso con la nieve y en plena

La maldición del conocimiento es la dificultad de concebir que los demás no puedan saber algo que nosotros sí sabemos. Es habitual en personas supuestamente brillantes que escriben o hablan fatal porque, de tanta información que hurtan a su público creyéndolo enterado, no se les entiende nada, o utilizan directamente un lenguaje imposible.

La profesora Adela Cortina (Valencia, 1947) es una filósofa que siempre ha defendido que "la ética debe servir para ser justos y felices". Catedrática de esta disciplina en la Universidad de Valencia, esta tarde del martes ha podido comprobar el cariño y reconocimiento de sus colegas en la Academia de Ciencias Morales y Políticas, de la que es numeraria, con la presentación del libro Ética y filosofía política: Homenaje a Adela Cortina (editorial Tecnos). Este volumen, que empezó a gestarse, sin que ella lo supiera, cuando cumplió 70 años, recoge las contribuciones de medio centenar de autores que han compartido con ella la inquietud por

A veces parece que, desaparecida la filosofía, todo lo ocupa la política, es decir, la ingeniería de la sumisión. Puede ser, pero aún hay gentes que dedican su vida a pensar y nos entregan el resultado de su viaje intelectual en el momento decisivo.

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