Poniendo orden al Dalí escultor

Fuente: El País - España

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En diciembre de 1931 Salvador Dalí (1904-1989) presentó en el número 3 de la revista Le surréalisme au service de la révolution un extraño artefacto móvil compuesto por un zapato de mujer en cuyo interior había un vaso de leche, tibia. Al parecer, el mecanismo cobraba acción en el momento en el que se introducía en el líquido un terrón de azúcar en el que se había pintado una imagen de un zapato y se le habían añadido pelos púbicos provocando la disgregación del azúcar y del zapato en la leche. Objecte de funcionament simbòlic, también llamado Zapato con vaso de leche, documentado solo por una fotografía y de dimensiones y localización desconocidas, está considerado como el primer objeto surrealista de Dalí. Desde este lunes también es la primera escultura atribuida al artista, según el Catálogo razonado de Escultura y Obra tridimensional de Salvador Dalí que presentó la Fundación Gala-Salvador Dalí en Barcelona en la que se recogen un total de 34 obras creadas entre 1931 y 1936, tres de ellas inéditas.

La Fundación está empeñada en poner orden en el complejo mundo creador de Dalí. En diciembre de 2017, después de 17 años de trabajo, dio por acabado el catálogo con toda la pintura de Salvador Dalí en la que se incluyeron 1.000 obras. Ahora, después de ocho años de trabajo, ha presentado (y se puede consultar en internet en cuatro idiomas) el primer tramo de los trabajos en tres dimensiones del artista. Una labor, si cabe, más compleja porque antes han tenido que establecerse las categorías para encajar la producción escultórica de Dalí. "Dalí en eso también es innovador", dijo Montse Aguer, directora de los museos Dalí y del Centro de Estudios Dalinianos (CED) que ha llevado a cabo el trabajo.

'Objeto en funcionamiento simbólico' o 'Zapato y vaso de leche', primera escultura catalogada de Dalí, de 1931.
'Objeto en funcionamiento simbólico' o 'Zapato y vaso de leche', primera escultura catalogada de Dalí, de 1931.

La estructura ha quedado establecida entre obras originales únicas (las concebidas y realizadas por Dalí); originales únicas con versiones (si el artista modificó una obra original única); versiones originales únicas (cada una de las modificación o nuevas presentaciones de una obra original única); obras originales (las incluidas en una edición limitada de máximo 12 ejemplares) y obras originales póstumas (obras dentro de una edición limitada creadas después de la muerte de Dalí, en 1989).

Las 34 obras catalogadas en este primer tramo son todas originales únicas, “porque no hay ninguna obra resultado de una edición”, según explicó Aguer durante la presentación que se llevó a cabo en un edificio y un autor por los que Dalí sentía gran admiración: la Pedrera y Gaudí. “Con este catálogo se quiere poner en evidencia la singularidad y la relevancia de esa producción”, prosiguió Aguer, que destacó que una de estas piezas, Babaouo, una especie de caja luminosa con siete láminas de vidrio pintadas por Dalí en 1932, se exhibe en el Teatre Museu de Figueres. El resto de las localizadas, la mitad aproximadamente, se encuentran en manos de museos como el MoMA de Nueva York (Busto de mujer retrospectivo, de 1933, en el Reina Sofía (Joella Lloyd, de 1934) o en el The Art Institute of Chicago (Venus de Milo con cajones, de 1936).

'Babaouo', de Salvador Dalí, 1932.
'Babaouo', de Salvador Dalí, 1932.

"La mitad de 34 obras, pese a que no hay constancia de su destrucción no se sabe dónde se encuentran”, prosiguió Laura Bartolomé, coordinadora general del proyecto dentro del CED. Es el caso de Cabeza de león rugiendo con un plato de huevos frito en la boca y Silla atmosférica, las dos de 1933. También la famosa Chaqueta afrodisíaca, de 1936; una “máquina de pensar”, como Dalí la llamó, en la que el artista colocó vasos con pipermín forrando el exterior de la parte superior de un esmoquin, o una primera versión de su teléfono afrodisíaco, de 1938, en el que el auricular es una enorme langosta, que incluyó, dos años antes en la instalación concebida para el escaparate para los almacenes Bonwit-Teller de Nueva York. De todas formas, según Bartolomé, “seis de ellas fueron concebidas como efímeras de origen”.

La fotografía como herramienta de trabajo ha sido fundamental. “Muchas de las piezas solo se conocen por imágenes, como es el caso de Espectro ornamental de la erección, realizada en yeso 1933 y 1934, documentada solo por una imagen que adquirió la Fundación sobre la exposición de 1934 en la galería Jacques Bonjean de París con dos obras del artista, esta y Desnudo femenino histérico, incluida también en el catálogo; dos obras, según Aguer que realizó en su casa de Portlligat.

'Espectro ornamental de la erección', de Salvador Dalí, 1933-1934.
'Espectro ornamental de la erección', de Salvador Dalí, 1933-1934.

Las fotografías también han permitido identificar el proceso creativo de algunas esculturas como el mencionado Busto de mujer retrospectivo, uno de sus creaciones más surrealistas en el que a un busto de mujer de porcelana pintado con hormigas añadió objetos encontrados como una barra de pan, dos mazorcas de maíz, abalorios y un tintero con las figuras del Ángelus de Millet, una obra que le obsesionó durante décadas. Tras presentarlo en 1933 Dalí lo modificó entre 1934 y 1939, al menos en cuatro ocasiones reemplazando, poniendo o quitando algunos elementos “creando versiones originales únicas de carácter efímero”. La obra original única y sus cuatro versiones están incluidas en el catálogo.

Entre las 34 obras referenciadas se incluyen 11 fotografías que conserva el Pompidou de París. “Son algunas de las “esculturas involuntarias” que bajo la dirección artística de Dalí realizó Brassaï ente 1932 y 1933 y que publicaron de forma anónima en la revista Minotaure”, explicó Aguer. Son billetes de autobuses enrollados o doblados, pasta de dientes, trozos de pan o trozos de algodón que ante el objetivo adquieren una nueva dimensión.

Después de asegurar que hay unas tres o cuatro piezas más en estudio que pueden acabar engrosando las primigenias esculturas de Dalí, Bartolomé dijo que “existen obras de los años veinte, unos botes de cerámicas pintados, pero falta estudiarlas, pues no hay todavía información ni garantías suficientes para publicarlos como esculturas suyas". Si Dalí comenzó a crear este tipo de obras en 1931 sería un escultor tardío, ya que contaría con 27 años, algo que contrasta con la juventud con la que empezó a pintar.

Aguer no se aventuró a dar un número de obras que acabarán formando parte de este catálogo. Tampoco de cuándo podrá darse por terminado. Por su parte, Jordi Mercader, presidente de la Fundación dijo: "Es un trabajo muy importante, especialmente en un genio que ha estado muy afectado por la producción de obra no original. Hablamos de un trabajo ingente hecho por un solo hombre, más motivado por la originalidad y la creatividad que por el orden. Nosotros tenemos que poner orden en todo eso. Proteger su trabajo es una de las primeras funciones de la Fundación”. Y recordó que la Fundación invierte un millón de euros al año en la defensa del legado del pintor.

Fuente (Fotos y Texto) El País - España