Cuatro de los detenidos por el asesinato en Marruecos de Louisa Vesterager, danesa de 24 años, y Maren Ueland, noruega de 28 años, grabaron antes del doble asesinato un vídeo en el que juraban su lealtad al Estado Islámico (ISIS, en sus antiguas siglas en inglés). Los cadáveres de las dos jóvenes fueron hallados el 17 de diciembre. En el vídeo salen estos cuatro individuos frente a la cámara, con una bandera del ISIS a sus espaldas. La grabación es mala. Solo habla uno de ellos; se escucha bajito por la mala calidad del audio. La luz es tenue, aunque se pueden reconocer los rostros de las fotografías difundidas tras sus detenciones. Parece

A la vuelta de Navidad me fui a comer con un amigo. Me habló mucho y muy bien de una nueva persona que hay en su vida, una chica que conoció hacía meses y con la que se estaba escribiendo un montón. “Pero no nos acostamos, eso no. Yo respeto a mi novia”.

Leo en EL PAÍS de este domingo un artículo sobre las mujeres que en el seno de la Iglesia católica se están atreviendo a denunciar la situación de inferioridad que sufren dentro de la jerarquía eclesiástica. Me emociona pensar que mujeres, que seguramente están muy alejadas de mí en su forma de pensar y sentir, levanten la voz en una institución que tradicionalmente ha mantenido el monopolio y control sobre la moral y las costumbres, esas normas no escritas que nos han sometido y nos someten más que las leyes positivas. No es de extrañar que la extrema derecha arremeta contra las mujeres. Nosotras somos su verdadero peligro.

Soy española porque nací en Madrid. Mis ascendientes se sitúan en la meseta Norte —Segovia, Valladolid, Burgos— y me hacen españolísima, un pedazo de española de Santiago y cierra España, una española visigótica de corona de Recaredo y austeridad castellano-vieja. Noventayochista, paisajísticamente hablando. Solo una mácula podría caer en el expediente de mis españolísimos ancestros: aunque mi abuela materna nació en Santurce, mi bisabuela salió del hospicio de Bilbao y hay leyendas familiares que mantienen la hipótesis de que en el culo tenía una flor de lis, lo que nos retrotrae hasta un origen, aristocrático y francés —no somos de

Donald Trump es un presidente inverosímil. Por ejemplo, resulta extraño, por decirlo de forma suave, que el FBI investigue seriamente la posibilidad de que el presidente de EE UU sea un agente ruso. Ni en los momentos de mayor paranoia de la época de John Edgar Hoover se había abierto un debate de tales dimensiones. También es insólita su política exterior, contradictoria y errática, impulsada a golpe de tuits matinales. Trump resulta sin duda un peligro, no solo por sus actos, sino porque nunca se sabe por dónde va a salir y cuál puede ser su siguiente disparate. Sin embargo, la visión de una película actualmente en cartelera ayuda a

El sacerdote José Manuel Ramos Gordón volverá a ser investigado por tercera vez por un supuesto delito de abusos sexuales a un menor en el colegio Juan XXIII de Puebla de Sanabria (Zamora) entre 1979 y 1985. Así lo ha confirmado este lunes la diócesis de Astorga después de que este domingo EL PAÍS y varios medios locales publicasen que una nueva supuesta víctima había escrito una carta al obispo de Astorga y presidente de la comisión antipederastia de la Conferencia Episcopal Española, José Antonio Menéndez, denunciando los hechos. Ramos Gordón ya fue investigado, juzgado y condenado entre 2015 y 2018 en dos ocasiones: la primera por

Durante los primeros años de pontificado del papa Francisco, una revolución atravesó la vida de la Iglesia católica, que en las décadas anteriores se había centrado sobre todo en los problemas de bioética, a los que era difícil y arriesgado enfrentarse, y ante los que la Iglesia, cuya postura parecía siempre muy rígida, no siempre conseguía presentarse como la defensora de los débiles.

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