Con la misma discreción con la que ha vivido ha fallecido en el monasterio de Montserrat Lluís Duch, uno de los antropólogos más lúcidos y creativos de nuestro tiempo. Nacido en el barrio de Gràcia en 1936, ingresó a los 25 años en el convento benedictino de Montserrat, tras cursar estudios de Química. Tuvo una sólida formación interdisciplinar: estudió teología en la Universidad de Tubinga, donde obtuvo el doctorado, y antropología en la Universidad de Münster. Fue profesor invitado en diferentes centros universitarios: Facultad de Ciencias de la Comunicación de la Universidad Autónoma de Barcelona, Facultad de Teología de Cataluña,

Cuando los obispos españoles recibían las informaciones sobre los crímenes de pederastia producidos en las Iglesias de otros países, no se daban por aludidos y guardaban silencio porque no iba con ellos. Algunos incluso presumían de no tener ni haber tenido en sus diócesis casos similares. La Iglesia española parecía un oasis en medio del desierto pederástico que se cernía por todo el cuerpo eclesial. ¡Qué espejismo o, peor, qué cinismo! Lo que era un secreto a voces a nivel del catolicismo mundial, para un sector importante de la jerarquía católica española eran o bien calumnias o bien deseos malévolos de desprestigiar a la Iglesia.

La especialista y presidenta de la Sociedad Vasca de Victimología Gema Varona (Madrid, 1969) lleva años investigando la secuelas en las víctimas de abusos sexuales, especialmente dentro de la Iglesia Católica. Desde el 2013 ha tratado con víctimas, ha escuchado sus testimonios y los ha analizado cualitativamente para crear un marco teórico victimológico determinado. “La hipótesis es que dentro de la Iglesia el impacto en las víctimas, que se conoce como traición de la confianza espiritual, es más grande y cualitativamente diferente del que se produce, por ejemplo, en el ámbito familiar”, afirma. Este año ha iniciado un estudio, el primero

Las jerarquías del catolicismo se sienten “en estado de sitio”, en palabras de uno de los obispos que esta mañana se encierra con sus colegas en la asamblea plenaria que la Conferencia Episcopal Española (CEE) celebra todos los otoños. La reunión se prolongará hasta el viernes y no incluye en su orden del día debate alguno sobre los escándalos de pederastia.

El párroco de Espeja, un pueblo de poco más de 200 vecinos de Salamanca, fue condenado a un año de cárcel en 1998 por abusos sexuales sobre una niña de diez años, según han reconocido la diócesis de Ciudad Rodrigo, y el obispo de la época, Julián López, que hoy está en León. No llegó a entrar en prisión por no tener antecedentes. Sin embargo, la sentencia no trascendió públicamente y este cura, Joaquín Galán Pino, siguió de párroco en Serradilla del Arroyo, a 40 kilómetros. Al menos desde 2002, según testimonios recogidos en este pueblo, hasta la actualidad. Es más, a día de hoy forma parte, como notario, de la vicaría judicial de la

Desde hace tiempo, existe un debate muy activo sobre el papel que juegan las redes sociales en los procesos de radicalización de los jóvenes. Hasta ahora, gran parte de esta discusión se ha centrado en los países occidentales, especialmente en relación con la influencia del terrorismo del Estado Islámico (EI) y la capacidad que este tiene para reclutar y radicalizar a personas a través de Internet, e incluso de organizar sus viajes hasta Irak o Siria. Últimamente, también preocupa la actividad de los grupos de extrema derecha, que persiguen los mismos fines, a través de estas plataformas. Pero poco se sabe sobre los patrones de

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