En adición, la localización de un cuaderno extraviado de recetas de cocina y notas sobre las mejores tradiciones de San Carlos, preparado con ahínco cariñoso por mi madre ???quien hoy frisaría 104 años??? a pedido de quien escribe, me obliga a retomar un tema comprometido con un grupo de sancarleños interesados en preservar la memoria de tantas familias laboriosas y honestas que poblaron la que fuera común de origen canario, con iglesia y alcaldía propios.

Llegaron por accidentes históricos, pero juran que fue obra de sus irrepetibles encantos o por infalible mandato de la historia. Sus esquizofrenias aparejan relatos distintos: algunos se ven como reencarnaciones de libertadores y guerreros. Sus discursos, combativos y trepidantes, son ecos de cruzadas libertarias. Por eso fantasean con enemigos, tramas y conspiraciones. Andan siempre frenéticos y defensivos. Ven con sospecha a todo el que no se rinde a sus deslumbramientos. En sus alucinaciones no falta el fetichismo por los símbolos patrios, como estampas que avalan su epifanía redentora. Se prefiguran como gestores de inconclusas tareas

Un rosario de vivencias. Una peregrinación de asombros. Las memorias de un siglo roto, donde las pesadillas y las limitaciones convivieron con atisbos de gloria y esplendor. Tiempos de cortesanías, de verdades que no llegaron a ventilarse en los pasillos públicos y que se quedaron tras las sombras de las congojas y los desalientos. El tiempo de una centuria ???siglo XX, cambalache- revivido en las fuentes prístinas de hombres y mujeres de distintas esferas de las secuencias vitales de la dominicanidad, entre unos y otras los que vinieron de España o de Cuba, que crearon sus historias propias para fundar la historia colectiva de un país que

Al congratular y saludar tales iniciativas, que indudablemente constituirán un valioso soporte y mejoramiento de nivel en la actualización de los medios y recursos de aprendizaje del estudiante dominicano para aproximarnos a sistemas educativos con más elevado estadio de calidad en el hemisferio y en naciones con gran desarrollo como Japón, las naciones nórdicas de Europa y los tigres asiáticos, entre otros, es necesario que el entusiasmo y la verbalización de tales aspiraciones de digitalización del proceso enseñanza-aprendizaje no sea malinterpretado o confundido ???como bien parece ser- por los ciudadanos, concretamente, padres,

Días hay en la Europa del norte en los que el termómetro se resiste a subir más allá de la raya que marca el punto en que el agua se convierte en hielo. La nostalgia se viste entonces de sol caribeño, luz de vida insular. Hay grados positivos y negativos para medir este tiempo, no para aquel otro, el de la desolación del espíritu, insensible a las reglas de las estaciones.

El futuro no se espera; se construye: es obra inacabada del presente, de un hoy linealmente progresivo. Para hacerlo hay que trabajar. Y no aludo al trabajo que promueve el pensamiento liberal en el que el hombre es pieza de un engranaje dominado por los imperativos del mercado. Me refiero al esfuerzo inteligente, creativo y disciplinado para ser más sujetos y menos objetos.

Hace unos días llegó a mis manos una revista de mercadeo cargada, como siempre, de muchas imágenes y poco texto. Esas publicaciones, como productos del capitalismo tardío, pretenden adecuar sus formatos a las tendencias del negocio editorial del primer mundo.

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