El ‘mosso’ de “la República no existe, idiota” alega que es “un dato objetivo”

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Pocas veces un policía logra tanta notoriedad como el 18849 de los Mossos d'Esquadra. El pasado 21 de diciembre, este agente de la Brigada Móvil (antidisturbios) saltó a la fama al ser grabado en vídeo mientras abroncaba a un agente rural que participaba en una manifestación a favor de la independencia: “La república no existe, idiota”. Interior, que anunció la apertura de un expediente, ha propuesto sancionarle por una falta leve. Pero el policía no está de acuerdo. Entre otras cosas, porque decir que la república catalana no existe es “un dato absolutamente objetivo, reconocido por los propios políticos procesados en el Tribunal Supremo”.

Ese es uno de los argumentos que consta en el escrito de alegaciones al pliego de cargos presentado por la División de Asuntos Internos (DAI) de los Mossos. El abogado del agente antidisturbios, José María Fuster-Fabra, razona que la expresión “idiota” no tuvo voluntad de “ofender” al agente rural, sino de recriminarle su actitud por manifestarse junto a un grupo de personas que estaban siendo hostiles con la policía catalana.

En su declaración en Interior, el mosso aseguró que “idiota” es una “expresión coloquial” que también usa para referirse a sí mismo, a veces, cuando se equivoca. Y subrayó que los segundos de vídeo que le han hecho célebre —se han estampado camisetas con su frase— son solo una parte de “una conversación más larga” en la que trataba de convencer al agente rural para que ayudara a los Mossos.

- Estamos construyendo la república -le dice el agente rural.

- Pues defiéndeme a mí y no a estos hijos de puta -replicó el agente, en alusión a los manifestantes violentos.

- Yo defiendo la república.

- ¡Qué república ni qué cojones! ¡La república no existe, idiota! -contestó finalmente el 18849.

Los hechos ocurrieron el pasado 21 de diciembre alrededor de las 15.00 en Barcelona. El mosso alegó en su favor que llevaba trabajando desde las cinco de la mañana, que recibió insultos y gritos durante horas y que él y sus compañeros sufrieron el “lanzamiento de botellas, latas, piedras, puñetazos y patadas”. El insulto al agente rural se produjo en ese contexto de tensión, una situación “límite”, según su abogado.

En su respuesta al pliego de cargos, el abogado acusa a Asuntos Internos de someter al agente a un “agravio comparativo” porque hay otras conductas más graves —para empezar, la del agente rural— que quedan sin castigo. El letrado critica que Asuntos Internos actuara de oficio después de que el consejero de Interior, Miquel Buch, anunciara una investigación tras la polémica. “Un mosso no tendría que llamar idiota a un manifestante. No tendría que ser normal”, dijo Buch. Fuster-Fabra replica que una actuación “aleatoria” o “al capricho de la voluntad” de otros responsables “podría ser constitutivo de un delito de prevaricación”.

Fuente (Fotos y Texto) El País - España