Desde que el Cardenal Nicolás de Jesús López Rodríguez entró en bajo perfil la Iglesia Católica no había vuelto a sonar tambores de guerra en un tema político. Los monseñores Víctor Masalles y Jesús Castro les han entrado con todo a las primarias abiertas, lo que presiona al sector danilista porque en esa misma onda andan otros grupos de los llamados ???poderes fácticos??? como el Conep y su versión junior, Anje.

No hay corrupción buena y corrupción mala. Es inaceptable pretender que haya políticos a los que les está justificado robar. La apropiación de bienes públicos para fines personales o de grupo, sus responsables, tienen que ser ejemplarmente sancionados, sin importar el signo ideológico del que lo haga. La corrupción no castigada es impunidad y eso equivale a pisotear la ley, desmoronar las instituciones y lacerar la moral de una sociedad.

El que lleve tiempo en este territorio y conozca al político dominicano como si lo hubiera parido, no se sorprende de que toquen tantas bocinas. Cualquiera mejor dice claxon y evita las malas interpretaciones, las inferencias perversas, las implicaciones malvadas. La bulla es parte del diario vivir, y como el político dominicano no sabe conceptualizar, según una célebre opinión, todo se resuelve tocando con dos palitos.

La mayoría de los proyectos presidenciales en el PLD se han frisado, y de los que está en el sector danilista solo del ministro de Interior y Policía, Carlos Amarante Baret, se ha visto un movimiento que ha colocado vallas en las principales carreteras del país. Los otros hombres fuertes del danilismo están cautos, desde el presidente del Senado, Reinaldo Pared; el ministro de Obras Públicas, Gonzalo Castillo; el de Educación, Andrés Navarro y el de Medio Ambiente, Francisco Domínguez Brito. Parece que la reunión en Palacio no fue muy clara.

???Para todo hay remedio, si no es para la muerte???, escribió Cervantes, para quien a la hora de morir el príncipe y el jornalero van por la misma senda estrecha. La cita viene a cuento porque el triste final no se puede evadir y a todos nos mide con el mismo rasero, pero antes sí podemos disponer cómo querríamos el momento y forma de la sepultura aunque, vaya paradoja, no estaremos para verificar si nuestro deseo es desatendido. Lo digo así por el reciente sepelio de una persona destacada de Santiago, que escogió ser cremada y aborreció la imagen de un ataúd penetrando a un nicho. Pero se hizo exactamente lo contrario. Un abuso, un

Un equipo del periódico El Comercio, el periodista Javier Ortega de 36 años, el fotógrafo Paúl Rivas de 45 años y el conductor Efraín Segarra de 60 años fue secuestrado por narcoterroristas en la frontera con Colombia. Y fueron asesinados.

Una vez más Duquesa vuelve a colocarse en el centro de la atención nacional, desnudando la ineficiencia del actual modelo de gestión diseñado para regular y administrar los lugares utilizados para la disposición final de los residuos sólidos.

Más artículos...