La doctrina somotega

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*Por Rafael Sención Gil

Inspirados en las ideas y ejemplo del General Augusto  César Sandino,  quien junto a un grupo de luchadores, entre los que se encontraba el dominicano Gregorio Urbano Gilbert, enfrentó armas en mano a  las tropas interventoras norteamericanas en su natal Nicaragua, jóvenes revolucionarios encabezados por Carlos Fonseca Amador, Germán Pomares, Tomás Borges,  y otros fundaron  el Frente Sandinista de Liberación Nacional en el año de 1961, con el objetivo de derrocar la dictadura del general Luis Somoza Debayle , segundo de lo que sería  la “dinastía” de los Somoza que habían quedado en el poder como secuela de dicha intervención.

Durante los años 1978-1979, la atención de toda latinoamérica y gran parte del mundo se centró en Nicaragua,  cuando los guerrilleros del Frente Sandinista de la Liberación Nacional en medio de lo se llamó “La Ofensiva Final” combatía duramente contra los efectivos de la Guardia Nacional, cuerpo armado que lejos de servir para fines patrióticos era el instrumento de que se servía la dictadura somocista para reprimir al pueblo de nicaragüense.   Ávido de informaciones,  los jóvenes de aquellos años nos pegábamos a la radio y la televisión y leíamos con ansiedad los periódicos, en un  seguimiento constante a las incidencias de aquella contienda que entendíamos gananciosa  para los sandinistas. El derrocamiento de la dictadura y la salida del poder del general  Anastacio Somoza de Bayley, tercero en la línea monástica de los Somoza, y sus secuaces según creíamos traería paz y prosperidad en democracia al pueblo nicaragüense.

Familiares se convirtieron los nombres de los pueblos y ciudades de Nicaragua en las cuales se combatía, y dulce a nuestros oídos cuando los medios de comunicación informaban que Estelí, Masaya, Matagalpa o Chinandega habían caído en manos de las victoriosas fuerzas guerrilleras ¡ con que placer veíamos  aquellas   fotos donde los jóvenes sandinistas posaban sonrientes en las calles de dichos pueblos y ciudades.

Tan grande  fue la simpatía que  la causa sandinista suscitó en el mundo,  que voluntarios de varios países acudieron a Nicaragua a combatir junto a ellos. Quizás el  caso más paradigmático de estos fue el de Hugo Spadafora, médico panameño  que abandonó  el cargo de viceministro de salud de su país y  junto a un grupo de sus compatriotas formó la “Brigada Internacional Bolivariana” y se sumó a la contienda, permaneciendo en territorio nicaragüense hasta la victoria. Recibido como un héroe en su país, años después moriría decapitado en un hecho que se le atribuye al gobierno dictatorial del general Manuel Antonio Noriega debido a la oposición manifiesta de Spadafora a su régimen.

Asediado en Managua por las fuerzas enemigas, el general Somoza traicionando su promesa de que caería combatiendo, huyo del país el 19 de julio del 1979 y se estableció en Paraguay donde moriría el 17 de septiembre  del año  1980 en una de las calles céntricas de Asunción, la capital de dicho país, pulverizado por el impacto certero de un lanzacohetes RPG-7 disparado por un comando sandinista.

Emula de la entrada triunfal de Fidel Castro y sus barbudos guerrilleros del Movimiento 26 de Julio a La Habana en enero del 1959, el día 20 de julio  llegaron  a Managua los triunfantes guerrilleros sandinistas. Era el segundo grupo guerrillero que lograban su objetivo de desalojar un dictador y alzarse con el poder en América Latina.

Sin embargo acontecimientos recientes dan a entender que aquellas ilusiones de paz y prosperidad en democracia se han desvanecido en Nicaragua. Después de casi cuatro décadas de revolución la situación que esa nación es pasmosa. No solo sigue siendo una de las naciones más pobre del continente, con un alto índice de desigualdad social y pobreza extrema,  sino que de hecho el gobierno del presidente Daniel Ortega se ha convertido en una dictadura con una ridícula fachada democrática, los casi 300 muertos y  centenares de heridos así lo atestiguan.

La doctrina política aplicada por el  gobierno actual en Nicaragua sin lugar a dudas podría denominarse somotega, los crueles  métodos represivos de los Somoza pero practicados por el gobierno de Daniel Ortega.

Rafael Sención Gil

Fuente El Día