China, un país donde la familia, la meritocracia y el interés nacional han sido valorados históricamente

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Por Iván Ernesto Gatón*

La civilización viva más antigua del orbe es la China, y se inició con la dinastía Xia, y es ubicada, aproximadamente, en los siglos XXI al XVI antes de Cristo. Las demás dinastías que le sucedieron son las siguientes : Shang, Zhou (del Oeste y del Este), Qin, Han del Oeste y del Este, tres reinos Wei, Shu y Wu; Jin del Oeste y del Este; dinastías del Sur y del Norte ; Sui, Tang, cinco dinastías, Song del norte, Song del sur, Yuan , Ming y la última fue la dinastía derrocada en 1911, la Qing, teniendo como último emperador a Pu Yi, quien fue reeducado y terminó sus días siendo jardinero en Pekín.

Esta sucesión ininterrumpida de dinastías por dos mil años, son la muestra inocultable de un pasado que unido al presente muestra que el “reino medio”, no ha sucumbido ante el inexorable paso del tiempo , y los avatares de las disputas de los imperios que, como fue su caso, sufrieron la llegada de la colonización europea y japonesa del siglo XIX y XX, la creación de Manchukuo y la ocupación nipona del siglo XX y la guerra civil desatada por las luchas del Kuomintang , creado por Sun Yat Zen y el partido comunista, liderado por Mao Tse Tung.

Cuando Occidente vino a iniciar en el renacimiento la conquista de los mares, que tuvo su génesis con los portugueses y la escuela de Sagres, fueron estos los primeros en llegar a China en 1513 con el explorador Jorge Álvarez, el almirante chino Zheng He, durante la dinastía Ming, en los años comprendidos entre 1405 al 1433, había comandado una flota de más de 300 barcos (algunos con 135 pies de eslora, que doblaban a los europeos) y 27 mil tripulantes llegaron al Medio Oriente y a las costas orientales de África, pero estos “barcos del tesoro “, como los llamaron los chinos , solo buscaban proyectar el poder y la riqueza de China al resto del planeta.

Hoy, Occidente, luego de haber iniciado su era de conquistas, y haber tenido la hegemonía del planeta, desde hace cinco siglos, asiste absorto a la emergencia china como actor preponderante del escenario global, y ha soslayado, debido a la visión Eurocéntrica que desde el siglo II antes de Cristo, durante la dinastía Han, los chinos consolidaron el imperio instaurando un sistema de funcionarios públicos para dirigir los asuntos del gobierno del imperio, y que la meritocracia exige pasar la difícil criba del examen estatal conocido como “Guokao”.

Occidente ha privilegiado la visión individualista en oposición de la visión colectiva china, lo que le ha permitido mantener una comunidad con visión común de destino, hecho incontrovertible ante la realidad de los hechos históricos, sociales y culturales que podemos constatar en la actualidad .

Los occidentales, en perversos experimentos de ingeniería social han venido atentando contra la familia, que se ha manifestado desde el origen mismo de los seres humanos, como institución fundamental, y el pilar para tener una vida decente en medio de las estructuras insondables de las pasiones humanas.

La emergencia de los enunciados de las escuelas del neoliberalismo económico, de Friedrich Von Hayek, y Milton Friedman, que puso al estado al servicio de las élites plutocráticas , y que instauraron un orden en el que la pornocracia han vaciado de contenido a las democracias , entronizando la corrupción, el comercio de las armas, y el negocio nefasto de las drogas, volviendo las sociedades más deshumanizadas, caóticas y violentas.

Los chinos, a pesar de los pesares, y en contraposición con Occidente, donde se ha ampliando la brecha entre ricos y pobres, han podido sacar de la pobreza a más de 800 millones de personas y crear una clase media en aumento, de más de 300 millones de individuos.

A pesar de ser considerados comunistas, aún en los tiempos de la “guerra fría” en que existía un discurso muy ideologizado, mantuvieron una visión estratégica realista, en la que han primado sus intereses nacionales, y más aún, en un mundo donde los imperativos económicos son pilares fundamentales de la geopolítica. El principal precursor de esta política fue el gran reformador Deng Xiaoping, bajo la política de apertura al mundo conocida como la Kaifang.

Iván Gatón

Fuente El Día