The Mechanis

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“La investigación de una trama de corrupción gubernamental con empresas petrolíferas y de construcción descubre un escándalo en Brasil, el Lava Jato. Basada libremente en hechos reales”, eso dice la sinopsis, y cuando se empieza a ver los episodios de esta segunda temporada vamos tomando cuenta de una tesis: la de que la corrupción sistémica brasileña no sería ideológica y operaria igualmente en gobiernos de derecha y en los de izquierda. Y esa es la tesis del guionista y director Jose Padilha (Tropa de Elite). Y ahí está el primer engaño de cuño ideológico con ribete discursivo del conservadurismo, es decir, que omite por completo de donde surge ese “mecanismo” y que viene justamente de la “acumulación originaria” de grupos coloniales y neocoloniales, del pre capitalismo y luego la base fundamental del capitalismo a partir precisamente de acaparar los beneficios (plusvalía) por una clase que roba a clases productivas (como ocurre históricamente en la sociedad burguesa). Esa es su parcial visión de los judicializados recientes actos de corrupción en Brasil, y que alcanzó impactos internacionales que se vienen traduciendo en fuerte descalabro de las políticas neoliberales (que se basan precisamente en la incursión de capitales peregrinos, por ejemplo). Con voz en off del personaje central, se relativiza toda una perorata ideológica neoliberal de corte plenamente fascista al peculiar estilo brasileño; conducta nacida en la reciente historia de gobiernos militares en Brasil (1964-1984), y ahora fecundado en la judicialización por magistrados (lo que se ubica en las raíces históricas en Italia). La trama de la serie se dirige a la exaltación moral de la policía y el militarismo brasileños con sus valores de patria y raza, apoyados en anticorrupción, para movilizar sectores secularmente opresivos de minorías. Cada escena es plañidera con personajes-policías por los que se procura generar empatía mientras estos luchan contra el enemigo cifrado en políticos de sectores de izquierda y del comunismo internacional. Es así como trama, historias y personajes, dan un deja vu de la sociedad brasileña inundada por la pos verdad, por las fake news y el renacentismo del odio y la división con rencor de esa sociedad desmigada por siglos de barbarie. No obstante, el trabajo de dirección se traiciona al valerse de patrones clichés, verbigracia las elipsis que buscan lógica narrativa que busca generar empatía por el protagonista a fin de llorar, reír, rabiar o desconsolarse con él. Por Netflix.

Fuente (Fotos y Texto) El Caribe