Varios prostíbulos hicieron “historia” en los doce años de Joaquín Balaguer

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Mientras prevalecían grandes tensiones sociales y políticas, debido a la represión y a las confrontaciones que se saldaban con asesinatos, apresamientos, asaltos y secuestros, que signaron los �??doce años de Balaguer�?�, en la parte alta de Santo Domingo y en otras áreas de la ciudad florecían prostíbulos en los que se hacía la bohemia.

En esos tiempos predominaban famosos burdeles, entre ellos Herminia, el más emblemático, que comenzó operando como Night club Borinquen, pero que la gente comenzó a llamar por el nombre de su dueña, �??una mujer bajita, un poco gorda, de ojos galanos, que se ocupaba de la caja�?�, y que según se decía era protegida por militares encumbrados.

En El diamante y donde Herminia se presentaban Johnny Ventura, Félix del Rosario... Los mejores artistas. Era incluso un negocio de interés turístico, que se promocionaba en la contraportada de la revista �??El bohío�?�, dirigida por Luis Augusto Caminero, reveló un habitué.

�??Militares de la Fuerza Aérea eran los que dominaban los cabarés... Eran los clientes fuertes. Aquí no había un guardia que no hiciera vida de cabaret. Había artistas que iban mucho donde Nancy y donde El Gordo (Frank)�?�, evocó el testigo.

En la época del legendario líder reformista se expandieron los negocios de prostitución. Nancy, más joven que Herminia, entró al ruedo antecedida de una gran fama labrada en el Cibao, y abrió su burdel en la parte alta. También tenían vigencia otros lupanares como El Tronco, de un señor de Santiago, llamado El Gordo.

Igualmente, la competencia de Herminia gozaba de la protección del poder, de acuerdo a lo revelado por el periodista Antonio Espinal, quien fue víctima de un ataque por escribir sobre los prostíbulos, pues el socio de la mujer era un coronel de la policía, quien le proveía servicios de seguridad al negocio.

La estrella de Herminia

El estrellato de Herminia se sustentaba en los servicios de unas decenas de atractivas �??muchachas�?�, oriundas de campos del Cibao y del Sur, por cuya compañía se llegaron a pagar hasta 300 pesos.

La tarifa de meretriz se incrementaba si el hombre quería salir con ella fuera del local, pues entonces tenía que pagar el doble. Las habitaciones de Herminia eran sencillas. Tenían una cama, un espejo y un baño. Algunas estaban dotadas de acondicionadores de aire y otras de abanicos�?�, cuenta uno de los hombres que frecuentaba el negocio.

Aunque el lupanar era animado por la imprescindible vellonera, en la que se �??tocaban�?� merengue, salsa y música de amargue, en discos de vinilo, también se presentaban populares artistas como Cheché Abreu, Fernando Villalona y Johnny Ventura en un salón que llegó a tener capacidad para unas 600 personas, luego de que se le hicieran ampliaciones.

�??Herminia, que en los años 70, llevaba unos 20 años en el negocio, se había iniciado en la era de Trujillo y tenía clientes destacados�?�, contó el periodista Augusto Socía.

Otro testigo reveló: �??Herminia empezó en el pequeño local, en la calle Mauricio Báez, en la era de Trujillo, cuando la ciudad llegaba hasta la avenida San Martín. Herminia era un cafetín entonces. Ella comenzó con una especie de casa de citas, que funcionaba en la parte trasera de un pequeño restaurante, que tenía reservados�?�.

Sobre Herminia, el historiador Alejandro Paulino escribió: �??Con una edad aproximada de 50 años en 1974, debió haber nacido en los años de la ocupación militar americana o en tiempo en que el general Horacio Vásquez era presidente de la República. Instaló su primer prostíbulo en la ciudad de Barahona para 1960, un centro nocturno que llevaba su nombre ubicado muy cerca del �??Parquecito de los Sueros�?? de donde se trasladó a la ciudad de Santo Domingo en 1962 abriendo el primero que llevaba su nombre, en la calle Mauricio Báez�?�.

Paulino subrayó, además: �??Dueña de centros exclusivos que ella llamaba �??night clubes�??, era propietaria del que llevaba su nombre en la calle Félix Evaristo Mejía esquina Máximo Gómez, con dos plantas, 10 salones y unas 100 mujeres. Además de �??sucursales�?? distribuidos en la capital, Herminia poseía un establecimiento en la calle Pedro Livio Cedeño con Marcos Adón, que llevaba el nombre de �??Barra Ville Ville�??�?�.

El éxito acompañó temprano a la negociante. No solo gente de la farándula le dio lustre y dinero a su burdel, pues entre la clientela también se encontraban turistas, políticos, empresarios, comerciantes, militares, directores de medios, periodistas, comentaristas de radio, escritores, izquierdistas y hasta diplomáticos.

Se solían consumir allí los rones Bermúdez y Brugal y la cerveza Presidente, de larga tradición entre los dominicanos. Después de las juergas, en las madrugadas los clientes terminaban saciándose en las frituras de la parte alta, cuando era frecuente verlos consumir tostones, carne fríta, longanizas y otras viandas. Otros bohemios se iban a fondas y restaurantes populares, como Blanquiní, a comer salcocho o mondongo, dos platos apropiados para aplacar la resaca.

La golpiza a Espinal

La �??fama�?� de Herminia Tejada se vio afectada cuando la acusaron de idear una golpiza propinada al periodista Antonio Espinal, de El Nacional, después que publicara una serie de reportajes, en lo que denunciaba el próspero negocio de la prostitución, protegido por altos oficiales.

El suceso fue reseñado profusamente en los medios de entonces, y la revista ¡Ahora!, en el número 544, del 15 de abril de 1974, también lo divulgó. En ese espacio, se incluía un señalamiento de Rafael Herrera, director del Listín Diario, quien escribió: �??La agresión contra el periodista Antonio Espinal, de El Nacional, fue una agresión para matar. Lo golpearon en la cabeza, casi le desprendieron una oreja�?�.

El hecho ocurrió a raíz de que el joven e inquieto periodista publicara una serie de reportajes sobre la profusión de prostíbulos y develara los vínculos de esos negocios con oficiales y otros militares.

�??La agresión contra el periodista Antonio Espinal, de El Nacional, fue una agresión para matar. Lo golpearon en la cabeza, casi le desprendieron una oreja�?�
Rafael Herrera Director de Listín Diario

Fuente Diario Libre